DOMINGO 29 DE JUNIO DESPEDIDA!
domingo, 22 de junio de 2014
sábado, 21 de junio de 2014
viernes, 20 de junio de 2014
viernes, 13 de junio de 2014
jueves, 12 de junio de 2014
"Macbeth, el sueño de las brujas" William
Shakespeare
"El poder tiende a corromper, el poder absoluto
corrompe absolutamente."
Lord Acton (1834-1902) Historiador inglés.
Macbeth, es una tragedia escrita por el año1606 por el
dramaturgo de todos los tiempos, William Shakespeare. Esta es una traducción y
adaptación de Carlos Rivas, dramaturgo actor y director en esta puesta.
La trama es más o menos conocida. Macbeth (Gabriela Toscano)
regresa a Escocia junto a su amigo Banquo (Mercedes Spangenberg), victoriosos
luego de reprimir un levantamiento contra el Rey Duncan (Carlos Rivas). En el
camino se encuentran con tres brujas, quienes le vaticinan a Macbeth que será
nombrado Barón de Cawdor y luego rey. Ante el reclamo de Banquo, le predicen
que será padre de reyes. El primer vaticinio se cumple, el segundo se
obstaculiza al nombrar el rey heredero del trono a su hijo Malcolm (Andrés
Portaluppi). El rey y sus hijos pasan una noche en el castillo de Macbeth,
ocasión que Lady Macbeth (Vanesa González) no dejará pasar, convence a su
marido de matar al Rey Duncan para poder asumir el trono sin más demora.
Malcolm y Donalbain (Cecilia Dellatorre), los hijos del rey, huyen y son
acusados por el crimen. Macbeth llega al ansiado trono y sus profesías se cumplen
todas pero la intranquilidad invade su alma, conoce las demás predicciones y
debe evitar que se cumplan, para eso deberá cometer una serie de asesinatos que
terminarán con poca cordura que le quedaba y terminará de sumergir a su mujer
en el peor de los avernos. Macbeth, perseguido por el fantasma de la culpa y
rayando la locura decide ir en busca de las hermanas fatídicas para que le
digan que le depara el destino, estas profecías le dan cierta tranquilidad, lo
que le dicen no lo cree posible, mientras tanto Macduff, uno de sus hombres,
huye a Inglaterra para convencer a Malcolm que regrese a reconquistar el trono
y reestablecer el órden en su país. Estos organizan su ejército en el bosque,
toman el castillo del tirano, dándole muerte y recuperando el trono,
cumpliendosé todos los vaticinios.
La compañía teatral "El fulgor" dirigida por
Carlos Rivas está abocada a investigar la obra de Shakespeare, ya han
incursionado con "Hamlet, la metamorfósis" obteniendo una gran
repercusión en el público lo que les permitió estar dos años en cartel. La
adaptación de Macbeth, perteneciente a Rivas es muy fiel al texto original, se
permite algunas licencias como por ejemplo modernizar a las brujas,
convirtiéndolas por momentos en sensuales y atrevidas féminas. La dirección y
puesta en escena es impecable, se hace uso total y absoluto de la sala, lo que
le dá al público la sensación de estar inmerso dentro del gran castillo de
Dunsinane. Todos los roles estan repartidos entre los diez integrantes de la
compañía, lo que hace que excepto la protagonista, todos deban desempeñar más
de un papel sin que el espectador lo note. El nivel interpretativo es
excelente. Gabriela Toscano nos sorprende nuevamente cubriendo un rol
masculino, no hay vestigios en su Macbeth de rasgo femenino alguno, su actitud
corporal y su talento deja que solo veamos en ella a un hombre noble al que
poder corrompe transformándolo en un ser sanguinario y déspota que no se
conforma con nada. Vanesa González, lejos de la encantadora estrella de tv,
personifica a una maquiavélica dama que no cesa en la tarea de manipular a su
amado para conseguir el poder absoluto. Ambos protagónicos son totalmente
convicentes. El resto del elenco se desempeña con muchísimo profesionalismo,
cabe destacar que no solamente el rol protagónico es cubierto por una mujer,
muchos de los roles masculinos en esta puesta son cubiertos por actrices y
todas lo logran magníficamente. El trabajo de técnica es importante, luz y
sonido acompañan perfectamente esta puesta, al hacer uso completo del espacio,
la iluminación es muy importante para realzar los espacios y marcar las
diferentes escenas. Vestuario simple y de líneas netas, una escenografía
totalmente despojada completan una puesta dinámica y sumamente entretenida, con
una duración de aproximadamente dos horas que no se notan.
Es un hecho teatral sumamente interesante, acerca a
Shakespeare hasta al espectador más reacio, no hay excusa para no disfrutar de
esta magnífica puesta que demuestra una vez más que el autor no pierde
vigencia, imposible ver la obra y no intentar trazar un paralelo con la
realidad actual.
Calificación: ¡Altamente recomendable!
Redactora: Andrea Alejandra González
Ficha técnico - artística:
Elenco:
Gabriela Toscano: Macbeth
Vanesa González: Lady Macbeth / Bruja
Carlos Rivas: Rey Duncan / Médico
Mercedes Spangenberg: Banquo / Macduff
Cecilia Dellatorre: Donalbain / Hécate / Bruja / Relatora
sexy / Ama de llaves
Mariana Melinc: Rosse / Bruja
Dalia Elnecavé: Lenox / Bruja / Cantante de Tango
Andrés Portaluppi: Malcom / Bruja
Jorge Lifschitz: Soldado herido / Anciano / Seyton / Señor /
Esclavo
Bruno Rivas: Fleance / Joven Siward / Bruja
Voz en off: Alejandra Majluf, Ignacio Melinc
Vestuario: Alejandra Robotti, Mercedes Spangenberg
Escenografía: Facundo Necchi, Carlos Rivas
Iluminación: Gonzalo Córdova
Diseño de utileria: Facundo Necchi
Música original: Bruno Rivas Toscano
Letras de canciones: Carlos Rivas
Fotografía: Studio Fotín
Asistencia de dirección: Cecilia Dellatorre
Prensa: Más Prensa, María Laura Lucini Monti, María Sureda
Producción ejecutiva: Lucas Silvani
Dirección: Carlos Rivas
Duración: 115 minutos
CENTRO CULTURAL GENERAL SAN MARTIN
Sarmiento 1551
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Entrada:$ 60,00 - Domingos - 19:30 hs
Entrada:$ 80,00 - Viernes y Sábado - 20:30hs
GABRIELA TOSCANO HABLA DE SU NUEVO DESAFÍO:
INTERPRETAR AL REY
MACBETH
Actuará en en “Macbeth. El sueño de las brujas”, adaptación de Carlos Rivas de
la notable obra de William Shakespeare, que se puede ver en el Centro Cultural
San Martín de la Ciudad
de Buenos Aires.
Para Gabriela Toscano, "la actuación es un acto de fe". La actriz
interpreta al ambicioso rey Macbeth, en “Macbeth. El sueño de las brujas”,
adaptación de Carlos Rivas de la notable obra de William Shakespeare, que se
puede ver en el Centro Cultural San Martín.
Al hablar sobre el modo en que encararon esta versión de uno de los clásicos de
la dramaturgia universal, Toscano señaló que "la actuación es un acto de
fe" y que la intención en este caso fue que "el teatro del dramaturgo
inglés vuelva a lo popular, sin la distancia de la solemnidad y donde el
espectador logre construir desde la imaginación".
En relación con el hecho de estar interpretando un personaje masculino, la
actriz que ganó popularidad décadas atrás en el filme "El exilio de
Gardel", de Pino Solanas, y desde entonces desarrolló una descollante
carrera en cine, televisión y teatro, afirmó que "el teatro es una
convención".
"Ni yo ni Carlos (Rivas, también director de la obra) -señaló- creemos en
la sexualidad de los personajes; no existe una actriz que no pueda hacer de
hombre, o viceversa".
"Atravieso a Macbeth -continuó- desde mi parte masculina, es un trabajo de
imaginación, a esta altura no quiero perderme los grandes personajes”.
De hecho, la actriz ya encarnó a otra criatura masculina shakesperiana (Hamlet)
con la compañía El Fulgor, también en ese caso a cargo de Rivas, que es su
esposo.
"Esta es una obra que atraviesa temas centrales como la banalidad, la
ambición y la cuestión del poder, creo que de ahí viene la vigencia del autor,
porque el ser humano aún no pudo correrse de ese lugar de semidiós que
ambiciona cosas porque sí”, detalla la protagonista.
En otra apreciación sobre el trabajo que presenta en el Centro Cultural San
Martín viernes, sábados y domingos, Toscano señala que "es una obra basada
en el cuento, la actuación y la exploración de lenguajes dentro del mismo
texto, una apuesta realizada por amor al teatro”.
Si bien en forma colectiva actores y director vienen elaborando la tragedia
desde diciembre con ensayos diarios de cinco horas, Toscano señala que "a
los actores siempre nos faltan 10 días para estrenar Shakespeare".
Concentrada en las funciones de “Macbeth…”, la intérprete no tiene planes de
hacer televisión, aunque sus actuaciones en la pantalla chica son entrañables,
como sucedió en el unitario "Para vestir santos", donde componía el
personaje de Susana.
“Disfruté mucho haciendo los textos de Javier Daulte, la televisión necesita
que a los autores se les brinde la posibilidad de escribir antes de que el
producto esté en al aire; en ‘Para vestir….’ ya teníamos 6 capítulos grabados
cuando debutamos, uno tiene que poder confiar y elaborar las historias, por eso
las series extranjeras tienen éxito y buena factura”.
"Buenos autores siempre hubo en el país -continúa-, pero se necesita
tiempo; para la tevé significaría un gran cambio arrastrar a los televidentes a
disfrutar de historias más elaboradas; el espectador se crea a partir de lo que
se le ofrece, no es al revés, como tratan de hacernos creer”.
Discutidora de los rótulos, concluye: “Habrá que arriesgarse a tener mayor
calidad y esto no quiere decir que la calidad deba ser aburrida, porque bajo
este criterio se banaliza y se vuelve al cliché de las etiquetas útiles para
vender, pero es falso que para ser entretenido y masivo algo tenga que ser
tonto”.
“Macbeth, el sueño de las brujas”, dirigida por Carlos Rivas, puede verse en el
Centro Cultural San Martín, Sarmiento 1551, viernes y sábados, a las 20.30;
domingos, a las 19.30.
Fuente: Télam
Fuente: Sitio Andino. Com 08/06/14
CRÍTICA SOBRE MACBETH... "DIARIO LA NACION "
UN MACBETH CONTEMPORÁNEO
González y Toscano,
como lady y lord Macbeth.
Foto: Sandra Cartasso
Por Susana Freire |
Macbeth, el sueño de las brujas /Versión: Carlos Rivas sobre
la obra de Shakespeare / Intérpretes: Gabriela Toscano, Vanesa González, Carlos
Rivas, Mercedes Spangenberg, Cecilia Dellatorre, Mariana Melinc, Dalia
Elnecavé, Andrés Portaluppi, Jorge Lifschitz y Bruno Rivas / Escenografía:
Rivas y Facundo Necchi / Iluminación: Gonzalo Córdova /Vestuario: Alejandra
Robotti / Música original:Bruno Rivas Toscano / Dirección: Carlos Rivas.
duración: 115 minutos / Sala: El Cultural San Martín.
NUESTRA OPINIÓN: BUENA
Una vez más, Carlos Rivas, tal cual sucedió conHamlet ,
recurre a actrices para interpretar a los personajes masculinos de esta
tragedia shakespeariana. Aceptada esta convención, resulta lo mismo una
actuación femenina o masculina si se mantiene, como resulta en este caso, la
potencia de un texto que sobresale en boca de algunas actrices por la
modulación de las frases que acentúa el valor poético del texto. Es lo que
sucede con Gabriela Toscano (Macbeth) y Mercedes Spangenberg (Banquo y
Macduff), a las que se suma Vanesa González como lady Macbeth.
Por lo demás, se mantiene con mucha vigencia esa ambición
desmedida que lleva a algunas personas a su propia destrucción. No se trata de
poseer algún bien, sino de tener más y más. El pensar que la impunidad viene
del brazo del poder puede transformar la realidad en un espejismo destructor.
Es lo que padece Macbeth, que vive agobiado por los remordimientos,
representados por el fantasma de Banquo, y por su esposa, instigadora y
cómplice del regicidio, delito que la lleva a una locura que invita a la
muerte.
La puesta de Carlos Rivas es interesante por la lectura
contemporánea que ofrece, donde incorpora componentes anacrónicos para borrar
la temporalidad de una época determinada e instalar las acciones en cualquier
espacio y en cualquier lugar. A esta propuesta se suma la música, con el
intérprete en escena, con variantes genéricas que también incluyen al tango y
apuntes armónicos con valores dramáticos; el vestuario, con detalles actuales
como el uso de zapatillas en lugar de botas y otros elementos atemporales, o
los vestidos de lady Macbeth, con diseños atractivos y modernos. El espacio
escénico se ve favorecido por las características de la sala, que le permite
utilizar sólo gradas, rampas y alguna utilería, para definir todos los ámbitos
que requiere la obra.
El papel de las brujas, que da sentido a la aposición del
título, grupalmente define una estética inquietante que exponen con su sola
presencia coreográfica, grupo en el que sobresalen Cecilia Dellatore, como
Hécate, y Dalia Elnecavé, como la cantante.
Finalmente, la actuación recae con mayor peso sobre Toscano,
Spangenberg y González por su capacidad interpretativa; forman así, con su
trabajo, una brecha con respecto al resto del elenco, que por momentos y a
pesar del esfuerzo resulta poco convincente.
Fuente: Miércoles 11 de junio de 2014 | DIARIO LA NACION
GABRIELA TOSCANO
EN LA PIEL DE
LOS MÁS GRANDES
Por Natalia Gauna || @NatCatPop || 10-06-2014
Fotos: China Soler || China Soler Fotografía
Macbeth, el sueño de las brujas es la versión del
director teatral, Carlos Rivas que no es un improvisado en el teatro
shakespereano. Desde 2009 y junto a la compañía de teatro El Furgor viene
explorando los modos de llevar a escena a este gran autor del teatro universal.
Uno de los más representados en el mundo y, también, de los más místicos. Sobre
él recaen toda clase de duda: si existió, si en realidad su nombre era otro o
si robó sus obras a otro autor mucho más talentoso que él mismo. Dudas que la
historia ha tratado de aclarar. Sin embargo, las leyendas entorno a este
dramaturgo nos acompañarán siempre.
Más allá de cualquier controversia, el universo del teatro
isabelino, de sus personajes y escenarios debe la vida a este autor que ha
escrito innumerables obras y de las más prestigiosas. Traición, poder, amor,
fidelidad, ambición, locura y pasión son algunos de los grandes temas que se se
mezclan en cada una de las comedias y tragedias de Shakespeare. Esa conjunción
de sentidos ha resultado revolucionaria. Una fórmula jamás igualada. Los
personajes son inmensos lo cual hace que ningún actor quiera perderse la
posibilidad de encarnarlos. Como así tampoco, la mayoría de los directores de
teatro quieren dejar de poner su impronta escénica a esa prosa y verso que
tanto magnetiza a los artistas.
Rivas tiene, una vez más, la posibilidad de concretar su
propio universo shakespereano. Esta vez con Macbeth, escrita -se cree- en 1611.
La historia es imposible sintetizar en pocas líneas pero, y a pesar de resultar
reducciones, podría decirse que problematiza la ambición desmedida del barón de
Glamis, Macbeth, y de su mujer que harán todo aquello necesario para
convertirse en reyes de Escocia aunque ello conlleve un asesinato. Rivas toma
esta tragedia y escribe su propia versión haciendo hincapié en la universalidad
-tantas veces demostrada- de las obras de Shakespeare. El espacio, tiempo
y conflicto de esta pieza son semejables a cualquier sociedad occidental en
cualquier época. En este sentido, el director apuesta a un lenguaje desazonado,
un vestuario que -salvo por los ornamentos de los reyes- construye seres
desclasados entendido en términos sociales y, también, teatrales en tanto resta
pomposidad a la puesta escénica.
Por otra parte, Rivas apuesta a cierta modernización ya que
ciertos personajes -como el de las brujas- aparecen por momentos como mujeres
que bien podrían ser contemporáneas en su aspecto y comportamiento. Esto
resulta una propuesta interesante pero que culmina por resultar inapropiada en
tanto no se sostiene con sólidas actuaciones por parte de las actrices que
interpretan estos personajes. Otra serie de mecanismos, como el uso de zapatillas,
cierra esta búsqueda de modernidad y universalidad. En tanto ese teatro, esos
actores y ese texto podría bien enmarcarse en el medioevo inglés como en la Argentina del siglo XXI.
Gabriela Toscano invita a disfrutar de un Macbeth impecable,
que se construye a medida que avanza la trama mostrando sus flaquezas, miserias
y aquello que lo hace fuerte. Muestra los hilos de ese rey que va naciendo.
Esto hace sumamente interesante la labor de esta actriz. “Se ve siempre que él
[Macbeth] es sangriento, cruel, como un estereotipo, como un cliché pero no es
así. Es un ser que tiene sus dudas…”, dice Toscano respecto de su personaje en
conversación con la revista Alrededores y agrega: “Macbeth es un personaje que
yo como actriz no me lo quería perder”.
¿Cuál es el desafío actoral de hacer este clásico?
Primero que es Shakespeare. Y después, es que hay que
poder decir todos esos textos de manera que el espectador lo pueda entender con
simpleza. Por lo menos, es la intención de la adaptación de Carlos [Rivas]. Es
un castellano bastante limpio, no es en verso, eso ya es un desafío. Siempre
hacer Shakespeare es un desafío y Macbeth es un personaje que yo como
actriz no me lo quería perder. Sean hombres o mujeres, porque hacen al
desarrollo de uno como actor. Lo que salió es como raro, me gusta.
Es un hombre más primitivo, en algunos aspectos femeninos. En cambio, Lady
Macbeth en algunos momentos es muy masculina. Incluso, cambian los roles y eso
me permite también mucha libertad y comodidad, al mismo tiempo.
Esto que decías de lo femenino y lo masculino es una
sorpresa para el público, encontrarse con una actriz interpretando Macbeth
¿Qué implica en el proceso de construir el personaje?
Yo me concentro o, por lo menos Rivas me hace indagar, en el
aspecto de lo que es un ser. Él no cree que haya un género, femenino o
masculino. No le importa eso. Quizás él vio en mi cosas que él quería contar en
esta historia. Es interesante la relación de la pareja de Macbeth y Lady
Macbeth. Se ve siempre que él es sangriento, cruel, como un estereotipo, como
un cliché pero no es así. Es un ser que tiene sus dudas en matar. Por eso, la
mujer insiste. Los dos tienen una gran ambición, casi infantil: lo quiero
ya, quiero el caramelo ya. Y, después, no saben qué hacer. Además, son muy
brutos. Eso es otra cosa que Carlos quería mostrar, la brutalidad de esos dos
seres que son muy básicos. La obra tiene que ver con cómo dos seres ambiciosos,
básicos, manejan el poder y qué podes hacer con ese poder. Además, se creen que
son personas que no son. Eso también hace al poder.
Esa infantilidad aparece en los gestos, en la mirada perdida
¿ahí hay algo de lo direccional o es la impronta del actor?
Rivas lo ha direccionado para ese lado. No es que nos haya
dicho “quiero que hagan esto” sino que, simplemente, nos hace imaginar cierto
tipo de cosas que hacen aparecer otras, como esa en la que después del
asesinato parecen dos chicos que hicieron una travesura y que les salió mal. Se
nota que querían ser reyes para la foto.
Esta búsqueda de cierta modernidad en la puesta como la
aparición de todos los personajes en zapatillas, el vestuario de las brujas,
etc. ¿Qué desafío y que riesgo te plantea como actriz?
Esta puesta cuenta una historia que es atemporal porque no
se sabe dónde está ocurriendo la obra. En un momento, perder la noción ¿es el
pasado, el presente, el futuro? Se ha trabajado mucho sobre el vestuario porque
es un vestuario cómodo. Lo de las zapatillas quedó porque en un ensayo alguien
vino a ensayar en zapatillas y empezamos a probar eso y funcionó. Las
zapatillas son como un presente que evoca un ausente. Es un desafío para el
director más que para nosotros, los actores. Él quiere que Shakespeare
vuelva a ser popular, en algún aspecto. Es como la obra que tiene más rock and
roll para Rivas porque pasa de todo. Hay amor, hay sangre. Por eso, también, la
mezcla de lenguajes. Para mí es un acierto que las brujas sean brujas y que
después vayan como mutando. Eso le da una frescura a la obra. Incluso en el
personaje de una de ellas que relata cómo están llegando a abatir a Macbeth. Es
muy claro como esa persona que es una chica de esas que adivina la palabra
resulta claro. Le da un respiro a la obra, algo fresco que desemboca en el
final.
Cuando te ofrecieron hacer este personaje ¿se interpuso
algún miedo?
Si, claro. Pensar en si podré con este ser y cómo iba a
investigar mi propia ambición porque uno tiene que investigar su propia
ambición para poder transitarla. Siempre tengo miedo antes de salir al
escenario, no es fácil. Shakespeare es como decir ¿llegaré al final? ¿Contaré
todo lo que tengo que contar?
¿Por qué Shakespeare te produce esto?
Porque es un autor muy grande. Es uno de los más
grandes que ha marcado un antes y un después. También, el compromiso que
nosotros queremos encarnarlo te da cierto cosquilleo.
Sin embargo no sos novata en Shakespeare ¿Eso no te da
cierto respaldo?
No. Siempre es algo nuevo. Cuando hicimos “Hamlet, la
metamorfosis”, Rivas quería saber cómo se hacía Shakespeare, no copiarlo o
copiar otros directores ingleses sino ver qué le pasaba a él y cómo hacerlo.
Cuando empezamos Macbeth dijo: “Yo hice Hamlet pero no sé cómo es hacer
Macbeth”
¿Cómo fue el proceso de creación de Macbeth?
Fue muy divertido porque primero nos tuvimos que imaginar a
estos guerreros, qué hacían, cómo vivían, cómo era el tema político. Además, la
obra tiene como dos planos: uno muy real y otro muy fantástico, una influencia
externa. Eso es lo que hace interesante a la obra. Tiene como una cosa de
mezclas raras y creo que sigue siendo tan actual. Por eso es una de
las obras más representadas en el mundo. La ambición, el poder y que uno no
puede salir bien parado sino manejas las cosas…
Hay un gran descubrimiento en esta puesta que es el tema del
bebé. Aparece algo que hemos desarrollado mucho y que tiene que ver como una
frase que dice ella [Lady Macbeth] “He dado el pecho y sé con cuánto amor se
quiere al niño que se amamante pero hubiese sacado los labios de la encía sin
dientes si hubiese jurado como vos lo hiciste”. Ahí descubrimos que ellos
habían tenido un hijo y, por eso, en muchos momentos de la obra no se habla de
la descendencia de él. El hijo para Lady Macbeth pasa a ser Macbeth, ella
también lo maneja como un hijo.
Es un tema que es doloroso para ellos y es tanto es así que
Macbeth ni siquiera lo puede hablar ni escuchar porque su continuidad en el
poder está como castrada. Es interesante la relación con el hijo o con la
imposibilidad de tenerlo para Macbeth. Supongo que debe ser raro no tener
descendencia, es como no dejar nada en el mundo.
¿Por qué recomendarías al público que vea la obra?
Porque estamos tratando de hacer un Shakespeare que
vuelva a ser popular. Hacemos mucho hincapié en contar la historia, que
sea clara, sencilla, que si no entiende alguna palabra lo comprenda en la
acción. Eso es un trabajo doble. Uno con la palabra y el otro con la acción. En
general, cuando se quiere contar Shakespeare se quiere contar sólo con la
palabra y él es palabra más acción. Creo que es un teatro que tiene mucha
impronta en la puesta, es dinámico y queremos dejar que a Shakespeare se lo
solemnice.
¿Crees en ese pasaje que se ha hecho de este autor, de lo
popular a un teatro más “elevado”?
Yo creo que se debe a que lo popular en esa época implicaba
ese lenguaje. Había un lenguaje para hablar y, quizás, esto se confundió en el
tiempo. Los ingleses lo representan en verso, en un lenguaje poético. Ellos
tienen una musicalidad en el idioma que nosotros no tenemos. Es diferente en el
español. Algunos hicieron más hincapié en tratar de recuperar eso y se
perdieron de la acción.
Hay que pensar también que en The Globe el escenario era muy
chico, no tenían escenografía, nada. Lo popular era eso también. Creo que
nosotros vamos para ese lado.
Ya sacándote del contexto de la obra ¿Vas al teatro? ¿Y qué
vas a ver?
Ahora no voy mucho porque no tengo mucho tiempo pero me
gusta ir. No tengo un gusto determinado. A veces, voy con amigos que
recomiendan ver tal o cual cosa pero veo de todo. Es muy difícil ser espectador
haciendo teatro.
¿Por qué?
Porque uno ve todo. Ve los hilos de todos los actores, cómo
se manejan, etc. Tiene el instrumento como de rayo láser. Yo me siento y
siempre digo lo mismo, qué me vas a contar ¿Entiendo lo que me quieren contar?
Si la historia es clara yo ya estoy satisfecha. A veces, uno va al teatro y no
se entiende nada que están contando y eso es básico: saber qué me están
contando. Supongo que eso es lo que le pasa al espectador común. Cuando no
contás la historia la mente del espectador empieza como a divagar. Es una
experiencia rara.
¿Cómo es tu relación con la crítica? ¿Qué te pasa cuando
recibís una crítica “mala” o “buena”?
Uno tiene que saber escuchar… No tomarlo como algo personal,
es un aprendizaje.Siempre querés tener una crítica buena porque en el teatro
uno se expone como ser, como persona con su instrumento, va directamente a uno.
No es que como hacer un edificio y que te lo critiquen porque el edificio ya
está hecho. Acá vos tenés que seguir haciendo las funciones. Entonces,
emocionalmente tener que estar bien parado, no confundirte. A veces, de la
crítica se pueden corregir cosas porque es lo que se vio desde afuera pero no
más de lo que uno confía en el criterio de las personas con las que
trabaja.
Macbeth, el sueño de las brujas
Versión y dirección: Carlos Rivas
Elenco: Gabriela Toscano, Vanesa González, Carlos
Rivas, Mercedes Spangenberg, Cecilia Dellatorre, Mariana
Melinc, Dalia Elnecavé, Andrés Portaluppi, Jorge Lifschitz y Bruno
Rivas.
Funciones: viernes y sábados, 20:30 hs | domingos 19:30
hs | jueves 19 de junio, 20:30 hs
Entradas $80 | Domingo (día popular) $60
Fuente: REVISTA ALREDEDORES
domingo, 8 de junio de 2014
PRIMERA PELICULA
DE GABRIELA TOSCANO
DE GABRIELA TOSCANO
JUNTO A PIPO PESCADOR
AÑO 1973
AÑO 1973
[Debut cinematografico de Luis Puenzo,
con un musical infantil con la presencia de Pipo Pescador.]
Ficha técnica
Género Musical. Infantil | Cine
familiar
Título Original Luces de mis zapatos
Director Luis Puenzo
Guión Luis Puenzo, Roberto Scheuer
Reparto Pipo
Pescador, Norman
Briski, Juana
Hidalgo, Gabriela
Toscano, Luis
Politti, Paulino
Andrada
Sinopsis Debut cinematografico de Luis Puenzo, con un
musical infantil con la presencia de Pipo Pescador.
Duración 82 min.
LUCES DE MIS ZAPATOS 1ra PELICULA
de GABRIELA TOSCANO
[PARTE 1]
[PARTE 2]
[PARTE 3]
[PARTE 4]
[PARTE 5- ultima parte]
IMAGENES DE LA PELICULA
"LA ACTUACIÓN ES UN ACTO
DE FE"
La actriz interpreta al ambicioso rey Macbeth, en “Macbeth.
El sueño de las brujas”, adaptación de Carlos Rivas de la notable obra de
William Shakespeare, que se puede ver en el Centro Cultural San Martín.
Al hablar sobre el modo en que encararon esta versión de uno
de los clásicos de la dramaturgia universal, Toscano señaló que "la
actuación es un acto de fe" y que la intención en este caso fue que
"el teatro del dramaturgo inglés vuelva a lo popular, sin la distancia de
la solemnidad y donde el espectador logre construir desde la imaginación".
En relación con el hecho de estar interpretando un personaje masculino, la
actriz que ganó popularidad décadas atrás en el filme "El exilio de
Gardel", de Pino Solanas, y desde entonces desarrolló una descollante
carrera en cine, televisión y teatro, afirmó que "el teatro es una
convención".
"Ni yo ni Carlos (Rivas, también director de la obra) -señaló- creemos en
la sexualidad de los personajes; no existe una actriz que no pueda hacer de
hombre, o viceversa".
"Atravieso a Macbeth -continuó- desde mi parte masculina, es un trabajo de
imaginación, a esta altura no quiero perderme los grandes personajes”.
De hecho, la actriz ya encarnó a otra criatura masculina shakesperiana (Hamlet)
con la compañía El Fulgor, también en ese caso a cargo de Rivas, que es su
esposo.
"Esta es una obra que atraviesa temas centrales como la banalidad, la
ambición y la cuestión del poder, creo que de ahí viene la vigencia del autor,
porque el ser humano aún no pudo correrse de ese lugar de semidiós que
ambiciona cosas porque sí”, detalla la protagonista.
En otra apreciación sobre el trabajo que presenta en el Centro Cultural San
Martín viernes, sábados y domingos, Toscano señala que "es una obra basada
en el cuento, la actuación y la exploración de lenguajes dentro del mismo
texto, una apuesta realizada por amor al teatro”.
Si bien en forma colectiva actores y director vienen elaborando la tragedia
desde diciembre con ensayos diarios de cinco horas, Toscano señala que "a
los actores siempre nos faltan 10 días para estrenar Shakespeare".
Concentrada en las funciones de “Macbeth…”, la intérprete no tiene planes de
hacer televisión, aunque sus actuaciones en la pantalla chica son entrañables,
como sucedió en el unitario "Para vestir santos", donde componía el
personaje de Susana.
“Disfruté mucho haciendo los textos de Javier Daulte, la televisión necesita
que a los autores se les brinde la posibilidad de escribir antes de que el
producto esté en al aire; en ‘Para vestir….’ ya teníamos 6 capítulos grabados
cuando debutamos, uno tiene que poder confiar y elaborar las historias, por eso
las series extranjeras tienen éxito y buena factura”.
"Buenos autores siempre hubo en el país -continúa-, pero se necesita
tiempo; para la tevé significaría un gran cambio arrastrar a los televidentes a
disfrutar de historias más elaboradas; el espectador se crea a partir de lo que
se le ofrece, no es al revés, como tratan de hacernos creer”.
Discutidora de los rótulos, concluye: “Habrá que arriesgarse a tener mayor
calidad y esto no quiere decir que la calidad deba ser aburrida, porque bajo
este criterio se banaliza y se vuelve al cliché de las etiquetas útiles para
vender, pero es falso que para ser entretenido y masivo algo tenga que ser
tonto”.
“Macbeth, el sueño de las brujas”, dirigida por Carlos Rivas, puede verse en el
Centro Cultural San Martín, Sarmiento 1551, viernes y sábados, a las 20.30;
domingos, a las 19.30.
Fuente: Telam 8-6-2014
sábado, 7 de junio de 2014
TEATRO. A 450 AÑOS DE SHAKESPEARE
LEYENDA DEL PODER QUE MATA
POR LUIS MAZAS
Macbeth, el sueño de las brujas ****
De William Shakespeare
Versión y dirección: Carlos Rivas
Con Gabriela Toscano, Vanesa González y C. Rivas
Los viernes y sábados a las 20.30 y los domingos a las 19.30
en El Cultural San Martín Sala 3, Sarmiento 1551. Entrada: desde $ 60
Shakespeare está vivo y aún escribe. Sigue diciendo lo que
quiso decir y aun aquello que los demás quisieran haber dicho. Vista así, La
tragedia de Macbeth pudo anticipar hasta los funestos acontecimientos
argentinos que desembocaron en el Proceso. Carlos Rivas, director, y Gabriela
Toscano, actriz, hallan esa otra admonición en la vieja historia jacobina,
alegoría de la autoridad absoluta que corrompe a débiles y poderosos.
Macbeth contiene dos personajes que son uno solo; un buitre de dos cabezas. Los
esposos que destruyen aquello que se oponga a su paso hacia el poder.
Rivas-Toscano rindieron ya un atractivo Hamlet de género cruzado y van ahora
por aquello que Shakespeare les permite expresar sin traición flagrante del
original. Shakespeare siempre será él mismo, por sobre versiones y
reescrituras, vinculadas a circunstancias diversas. La versión Rivas,
subtitulada El sueño de las brujas, sitúa la anécdota entre la Escocia medieval y nuestra
argentinidad al palo, telúrica y hasta suburbana. El concentrado propone un espectáculo
multiforme en el que Rivas experimenta estética bizarra y buenas ideas alusivas
o libres. La Toscano
planta su seguro peso específico como el terrible, convincente asesino, que
aquí palpita escindido entre la duda propia y el coraje amoral de su dama. Del
voluntarioso elenco destaca el propio Rivas, ya rey Duncan o médico de Corte.
Cabe aportar que el texto que hasta nosotros llega difícilmente fuera hijo
directo del original nacido al fin de la gran fiesta isabelina. Se presume forzado
a reescribirse, trocando el Banquo secuaz y amigo del poder en fuente de
nobleza y dignidad. Mimético, para servir de adecuado antepasado que legitime
la nueva Casa de la
Restauración , con Jacobo I Tudor.
Entre muertos y desaparecidos, El sueño de las brujas prueba que siempre existe
una historia oficial y otra que no lo es. Y que El Poder se hace siempre los
trajes a la medida. Por este camino, hasta legítimo es el nuevo ropaje al uso,
entre el kilt escocés y el chiripá criollo.
FUENTE: REVISTA VEINTITRÉS 21.05.2014
viernes, 6 de junio de 2014
"JUGAMOS COMO NIÑOS
CON SHAKESPEARE"
La actriz se pone en la piel de Macbeth, en una nueva
inmersión a la obra del dramaturgo inglés. Un clásico popular, apto para no
iniciados.
Por: Diego Gez
Sobre las voluntades y el poder pero también las miserias
del ser humano. Esos podrían ser algunos de los tópicos de una obra que vuelve
a utilizar los textos de un autor que por esas razones –ligadas siempre a una
temporalidad vigente– goza de una actualidad socialmente presente.
En el año en el que Shakespeare celebraría los 450 de su nacimiento, Gabriela
Toscano es la encargada de representar, en el Centro Cultural San Martín,
Macbeth bajo la atenta mirada de Carlos Rivas en la dirección general. Se trata
de una nueva inmersión del director y su grupo de investigación teatral a la
obra del dramaturgo británico, luego de su apropiación años atrás de Hamlet,
con la obra Hamlet, la metamorfosis. "Poder finalmente hacer esta obra me
pone a mí y a todos los que la hacemos muy contentos. Es la primera vez que
trabajo en el Centro Cultural, y todavía recuerdo cuando en diciembre vinimos a
presentar el proyecto con Carlos Rivas (NdR: su marido). Justo llegamos con una
obra que se estrenaría en el año de su cumpleaños, entonces se dio la
posibilidad de hacer estas 18 funciones. Al presentarla en esta casa buscábamos
tener más estructura, algo que finalmente conseguimos", dice Toscano, a
sólo unas horas de volver a reinterpretar su papel junto a Vanesa González en
la piel de Lady Macbeth.
Enseguida, lo que sobrevuela la entrevista es un concepto, el de lo inacabable
que significa abordar a Shakespeare como autor, los cientos de ensayos, el
trabajo constante, la rutina en torno a un objetivo. Dice Toscano:
"Empezamos a ensayar en diciembre, trabajando de lunes a viernes de 7 a 12 de la noche. Es un
proyecto que nos llevó mucho ensayo porque no se puede investigar durante tres
horas y listo: el ensayo, sobre todo, es parte de esa investigación. Y la
charla forma parte de ese ensayo porque como grupo necesitamos la mirada de
Carlos. Él quería contar esta obra de determinada manera, al mismo tiempo que
iba descubriendo aspectos de cómo hacer Shakespeare. Y siempre nos decía que,
más allá de haber hecho Hamlet, esta vez con Macbeth, es otra cosa. Uno no
tiene la vaca atada al hacer a este autor, porque siempre aparecen
posibilidades nuevas. Se trata de una propuesta que siempre está abierta a lo
que pueda suceder porque se vincula con algo muy libre. Carlos quería volver a
un teatro más… (piensa) popular, donde solamente estén los actores para que el
espectador pueda imaginar como un niño. De hecho, utilizamos toda una
grada del Centro Cultural que está libre, y toda la sala es usada para la obra,
todo el espacio. Por eso digo que jugamos como niños en un gran espacio pero
con los textos de Shakespeare presentes".
–Algunos actores no llegan a interpretar a Shakespeare en toda una carrera. ¿A
esta altura qué significa para vos asumir este papel?
–Tengo la suerte de vivir con un director de teatro y significa mucho, porque
los dos hacemos un gran esfuerzo para hacer este tipo de espectáculos e
investigación. Hay desafío en esto, sobre todo porque tenemos ganas de crecer
como artistas, y creo que ese es nuestro punto. Para lograrlo hay que
investigar, pasar cosas, barreras, derribarlas. Hay que tirarse a la pileta,
aunque podemos ir a algo más comercial, porque también está bueno y no te
detiene en la búsqueda.
–Y hablando de teatro comercial, ¿qué te aporta esa instancia más allá de la
posibilidad de encarar proyectos como Macbeth, el sueño de las brujas?
–Sí, aporta eso que mencionás. Y también la posibilidad de tener con qué vivir
si no trabajás unos cinco meses, todo esto dicho en términos básicos.
–Macbeth expone muchas miserias del hombre ligadas a lo rapaz del ser humano.
¿Ves un paralelo con lo que nos sucede como sociedad?
–Es tan actual la obra en el mundo que por eso se sigue haciendo. Así y no de
otra manera son muchas obras de Shakespeare. El ser humano no avanzó en ese
aspecto, sigue teniendo la misma ambición, el mismo ego, es un animal.
–Se vuelve imposible no reflexionar sobre el mal entonces…
–Sí, pero eso yo lo dejo para el espectador. Nosotros tratamos de darle algo más
popular a la gente, un Shakespeare popular como seguramente era en su origen.
Queremos con esta obra que se vuelvan a disfrutar las palabras, porque
Shakespeare no es una autor solemne, sino que es muy claro, no tenés que pensar
mucho, salvo venir y sentarte. La obra te llega porque se trata de un
hombre, un guerrero que asesina a su primo para quedarse con el trono y
luego paga las consecuencias. No hay secretos, aunque simplemente tiene la
poética de como se hablaba en aquella época. Hace unos días vino una chica que
me dijo que nunca había visto una obra de Shakespeare y que le fue muy fácil
entender la obra. Para todos nosotros eso es un halago porque venimos
trabajando hace mucho tiempo en esto, para que se entiendan no solamente las
palabras, también la acción. Si el espectador se pierde las palabras, ve lo que
está sucediendo.
–En esta obra nuevamente te metés en la piel de un hombre. ¿Qué te aporta ese
factor en lo personal?
–Mirá, creo que esta obra saca algo más brutal de mí. Si bien Hamlet era más
parecido a mi propia naturaleza femenina, sensible, amante de las letras, artes
y la reflexión, Macbeth… (piensa). Carlos no me conduce hacia algo que no pueda
hacer, sino más bien trata de ahondar en la personalidad de este
guerrero. Me siento protegida y a la vez me divierto.
–Entonces encarar un personaje masculino no te genera ningún ruido interno…
–No, lo que hace es que tenga que trabajar más para ver cómo llegó, o mejor
dicho, cómo descubro al personaje. Creo que llegar, no llegás nunca, y a medida
que se desarrollan las funciones vas ajustando constantemente. Como grupo
llegamos con una base al estreno que no se termina ahí, por eso decimos que la
actuación es como una nube de humo que tratamos de agarrar para que no se
deforme. La ambición de Macbeth es desmesurada, y eso sí tuve que trabajarlo
porque no está en mi naturaleza. Yo ambiciono cosas que tienen que ver con el
arte, no con el poder.
–Una ambición netamente política…
–Sí, aunque la fama también te da poder. La fama, el dinero, la política te dan
poder y al mismo tiempo ambiciones que te nublan. Esas cosas te primitivizan y
la gente que las tiene y no sabe manejarlas cree, usualmente, que es más que el
ser humano que tiene al lado.
–¿En el mundo de la actuación encontraste muchos actores nublados por esas
ambiciones?
–Sí. Es algo peligroso porque a veces uno puede pecar de eso. No sé, cuando uno
tiene un programa exitoso puede suceder, pero cuando te das cuenta que la
realidad no está ahí debés ubicarte enseguida. «
Funciones
Macbeth, el sueño de las brujas se da viernes y sábados a
las 20:30, y domingos a las 19:30 en el C. C. San Martín. Sarmiento 1551.
mucho talento, fuera de la tele
Trabajando desde los cuatro años en el mundo de la
televisión, la actualidad de Gabriela Toscano está tan ligada al teatro que hoy
no existe espacio para ese medio en su cotidianeidad laboral. "La tele es
mi primera casa. Me encanta hacer tele", dice mientras aclara su ausencia
de unos tres años de la pantalla chica. "Lo último que hice fue El puntero
(2011) pero ahora no me siento muy atraída con lo que me ofrecieron. A veces no
me atrae por tiempos, personajes, dinero. Son diferentes cosas que no se dan
actualmente para volver a ese lugar. A veces es muy interesante lo que llega y
lo acepto, mientras que otras no tanto. No soy una persona de tener muchos
rechazos en ese aspecto, tal vez en el ámbito del teatro soy más exquisita. Ahí
me desarrollo más como actriz y por eso elijo bien los proyectos.
– ¿Y cuándo como espectadora observás que en la tele el modelo imperante son
los escándalos? ¿Qué te pasa internamente?
–En este país hay mucho talento en muchas cosas. Hay pintores, escritores,
músicos, pero poco lugar para hacerse conocido y para que la gente te conozca.
Supongo que en algún momento las cosas se saturarán y se reciclará todo.
–Mirando hacia atrás. ¿Qué recordás de tus comienzos y como analizás todo el
camino recorrido?
–¡Qué pregunta! (risas). Llego a la tele como un juego, como una niña. Por
suerte pude revertir esa situación porque cuando era adolescente me decía todo
el tiempo, "a esto yo no lo elegí". Después sí pude elegirlo, me hice
cargo de eso y me estoy desarrollando. Yo no estaba formada y todavía hay cosas
que como actriz digo que me faltan. Uno siempre está creciendo.
sus últimos trabajos en teatro
Hamlet, la metamorfosis, estrenada en 2010. Una versión de
tres horas que jamás cansaba al auditorio. Love, love, love (2013) junto a
Fabián Vena, sobre los cambios generacionales. Ambas dirigidas por Rivas.
Dupla creativa
Macbeth, el sueño de las brujas, es la sexta obra que
Gabriela Toscano comparte con su marido, el director teatral Carlos Rivas.
Cuando se la consulta cómo manejan la situación de compartir una vida juntos
que incluye proyectos teatrales, la honestidad de Gabriela es elocuente.
"Es inmanejable" (risas). Es así, no se maneja nada porque todo está
mezclado, todo" (más risas).
–¿Sos de preguntarle a Carlos en qué anda cuando escribe o está planeando algo?
–Sí, le pregunto. "¿En qué andás, qué estás haciendo?", suelo
decirle, porque a veces está mucho tiempo en la computadora. Aprendí mucho de
verlo trabajando como director, cómo hace su investigación, cómo asocia.
Escribe de todo y luego, si no sirve, descarta. Para él, lo que no sirve en el
escenario es descartable, y no se encapricha con una idea. Es una persona que
siempre dice que hay cosas que tienen que funcionar en beneficio de la
historia. Por eso en nuestro espectáculo no hay divismo de escenografía ni de
luces ni de vestuario.
–Llevás trabajando en una media docena de obras junto a Carlos. Evidentemente
sos una especie de musa para él…
–No (risas). Creo que a esta altura somos un director y una actriz que están
haciendo unos caminos juntos, nos conocemos y él puede confiar en que mi
instrumento es lo que él necesita para contar ciertas cosas en una historia. Yo
me voy desarrollando y él también.
Fuente: TIEMPO ARGENTINO 05.06.2014 |
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