FUENTE: DIARIO LA RAZON 27-2-13
viernes, 1 de marzo de 2013
“GABRIELA TOSCANO
ES
UNA ACTRIZ
QUE NO TIENE TECHO”
Carlos Rivas, que dirige la estupenda obra “Love, Love,
Love”, resalta con justicia la labor de su mujer.
PorJAVIER FIRPO Jfirpo@larazon.com.ar
“No tengo la menor idea, sinceramente”, dice con total
franqueza Carlos Rivas, el director de “Love, Love, Love”, la estupenda obra
que dirige, cuando se le consulta por las ventajas y desventajas a la hora de
trabajar con un familiar. Es que Rivas, que estuvo al frente de “La prueba” y
“Hamlet”, vuelve a dirigir a su mujer, Gabriela Toscano, que vuelca en el
escenario el mejor trabajo de su carrera.
“Love...”, de Mike Bartlett, que se exhibe en el Multiteatro, hace foco “en la
responsabilidad que tenemos con nuestros vínculos, con el sistema y con
nosotros mismos, además de tocar temas relevantes como los hijos, la fidelidad,
la vejez y las ambiciones”, expresa Rivas.
Dentro de la mayor imparcialidad posible, definime a Gabriela Toscano, a la
actriz...
Ella es una enorme intérprete, que ocupa un lugar principal en un país que
históricamente dio grandes actrices. Sobre todo por su actitud y su poderoso
deseo de crecer y no instalarse en la comodidad del éxito. Conozco pocos
actores que estén dispuestas a asumir riesgos artísticos de la magnitud que
ella ha asumido… Para Hamlet ensayó seis horas diarias durante un año, de lunes
a sábado y simultáneamente grababa “Para vestir santos” todos los días. ¡Dormía
cinco horas diarias! Semejante disposición, sumada a su talento… no se cuál es
su techo, cuesta imaginarlo.
¿Es difícil dirigir a tu mujer?
No es un tema de trabajo… los ensayos son como con cualquier otro actor de la
obra.
Cuando estás en la búsqueda de un proyecto teatral, ¿pensás en Gabriela, en si
el argumento o el personaje se adaptarían a ella?
Encuentro obras que me interesan y atraen porque soy un director al que le
importa lo que cuenta… no dirijo por ningún otro motivo.
Que el autor esté vivo, como en este caso Mike Bartlett, ¿favorece o presiona
de alguna manera?
He tenido comunicación con el autor durante el proceso de ensayos… Ha
demostrado ser inteligente, generoso y muy conocedor de las leyes del teatro.
No podía ser de otra manera: es el autor de una gran obra de teatro
contemporánea... ¡y tiene sólo 32 años!
¿Por qué suponés que era éste el momento de estrenarla en Buenos Aires?
Porque soy un convencido de la necesidad ineludible de la autocrítica. Percibo
una superficial y peligrosa tendencia a idealizar, con cierta banalidad, a la generación
de los años ’70… y yo pertenezco culturalmente a esa generación. En verdad creo
que fue un momento en que millones de personas creímos honestamente que
cambiaríamos al mundo. Está a la vista que fue poco lo que se logró. Quizás lo
único importante haya sido un cambio de paradigma con la aparición de la mujer
como “sujeto” de la Historia ,
lo que no es para nada menor… y poco más.
¿Qué sentís cuando ves la obra tan aceitada?
Estoy muy conforme con el resultado y creo que es un espectáculo de alto nivel
profesional, sobre todo en lo que se refiere a los actores. Pocas veces suelen
verse actuaciones de ese nivel. Siempre falta “algo”. Una obra es un organismo
vivo que va creciendo con el tiempo y con la relación “orgánica” entre actores
y público.
FUENTE: DIARIO LA RAZON 27-2-13
martes, 26 de febrero de 2013
DESDE EL 18 DE FEBRERO AL 17 DE MARZO
LAS LOCALIDADES PARA TODOS LOS ESPECTACULOS
QUE SE REPRESENTAN EN EL MULTITEATRO
COSTARAN 100 PESOS
Todos los espectáculos, todas las funciones, todas las
plateas a 100 pesos...
Una promoción sin "letra chica": Todos los
espectáculos que se presentan en el mes anunciado tendrán como valor único de
cada entrada sólo 100 pesos.
LOVE, LOVE, LOVE
Gabriela Toscano y Fabián Vena acompañados por Vanesa
González,
Martín Slipak y Santiago Magariños, protagonizan la obra
premiada en el Reino Unido como mejor pieza teatral en el año 2011.
El texto llega a la avenida Corrientes bajo la dirección y
adaptación de Carlos Rivas y la participación de Renata Schussheim en el diseño
del vestuario. La historia es simple: Sandra y Dany se conocen a finales de
los años sesenta, época de la generación del amor, la paz y la libertad. Ellos
gozan del amor libre y crecen juntos. En la década de 1990 son padres de dos
adolescentes. El trabajo y la lucha cotidiana los obliga a adaptarse para
sostener una familia. Pero quieren conservarse jóvenes frente a ellos mismos.
En la actualidad las cosas han cambiado: aquellos jóvenes y bellos hippies hoy
tienen casi setenta años. El mundo es diferente. Ellos y sus hijos forman una
familia muy especial.
Adquirí tu entrada:
sábado, 23 de febrero de 2013
lunes, 18 de febrero de 2013
Gabriela Toscano, teatro como en el teatro
“No es fácil hacer
temporada en Buenos Aires”
Por Tomás Eliaschev
Subió al escenario con Love, Love, Love, junto a Fabián Vena.
La libertad del flower power y los límites de la ficción.
Gabriela Toscano pasa el verano en la ciudad de Buenos
Aires. Se la ve apasionada con la obra en la que está actuando y que dirige su
pareja, Carlos Rivas. Love, Love, Love está en escena desde hace un mes en el
Multiteatro, en la porteñísima avenida Corrientes al 1300. Llega puntual a la
cita, ataviada con una remera de un símbolo de los ’50, Elvis Presley. Se la
regaló su hijo de 10 años. El rostro, cubierto con gafas oscuras. No luce con las
ropas coloridas que se destacan en el primer acto de la obra, donde la afamada
vestuarista Renata Schussheim recrea la época a la perfección. Toscano recibe a
Veintitrés en su barrio y acepta la invitación a sentarse en un banco, debajo
de la amable sombra de un árbol del Parque Saavedra, poblado a esa hora sólo
por persistentes cotorras que se camuflan en el verde de la vegetación.
Prefiere no hablar de política, aunque lo hace, aun sin
decirlo. Sencilla y simpática, a Toscano se la ve como alguien muy alejada de
la frivolidad y el egocentrismo que a veces aqueja a algunos actores. Lo mismo
se constata en su cuenta de Twitter @latoscano1ra. Allí se define como “actriz,
actriz y nada más que actriz” y se pueden constatar sus influencias
shakesperianas en lo actoral y spinetteanas en lo musical. Sus últimas
incursiones, tanto en teatro como en televisión, fueron exitosas. Hizo de
Clarita en la tira televisiva El Puntero, actuación que le valió un premio
Martín Fierro como mejor actriz protagonista de unitario y/o miniserie,
galardón que muchos consideran que debería haber ganado antes con Mujeres
asesinas y Amas de casa desesperadas, en 2007. También interpretó Hamlet, la
metamorfosis, dirigida por Rivas en base al clásico de William Shakespeare.
Siempre con excelentes críticas. Ahora compone a Sandy, junto con Fabián Vena
que hace de Dany. Conforman un matrimonio cuyas vidas actúan en tres momentos
definitorios: el mítico año ’67, la gélida década de los noventa y el presente.
Ella nació en la época en la que transcurre el primer acto de la obra, que es
una creación del joven director inglés Mike Barlett. Y eso, dice, le da
libertad para ser creativa a la hora de interpretar ese momento fundacional de
la cultura contemporánea.
–¿Cómo les está yendo con la obra?
–Nos está yendo bien, estamos arrancando con el público de
enero y febrero, esperamos que vuelvan todos de las vacaciones. No es fácil
hacer temporada en Buenos Aires. Nos va bien con las críticas. La obra
funciona, a la gente le gusta muchísimo, trata sobre un tema muy interesante.
Como transcurre en épocas diferentes, a la pareja se la va a ver en su
crecimiento, cómo va creciendo. Se conocen en plena época donde se llevaba a
cabo esa revolución que implicaba decir “nosotros vamos a cambiar el mundo”. Después
se ve cómo el mundo los cambia a ellos. El tema es cómo uno es responsable de
sus propios ideales, con sus hijos, con el país y con el mundo. Lo que tiene la
obra es que es políticamente incorrecta, es impredecible lo que va a pasar.
–El público se siente muy interpelado, ¿por qué cree que se
produce esta respuesta?
–Estamos muy sorprendidos con lo que le pasa al público, es
como si estuviera viendo la obra y no pudieran evitar comentar lo que está
sucediendo. Es algo que les sale. Se produce un ida y vuelta, de cierta manera.
Creo que esto se produce por la relación que tienen ellos con los hijos. Son
personas que han sido muy libres en el ’67 y lo siguen siendo. Pero ahora,
tanta libertad no les sirve para criar a sus hijos. Mi personaje dice “yo tengo
la boca como un tren”. No tiene filtro. Es muy interesante. Pasa de todo en la
obra, en el primer acto es muy interesante todo lo que tiene que ver con la
liberación sexual de las mujeres. Hacían lo que querían, se vestían como
querían. También está el tema de los vicios, en esa época había mucha
experimentación, la idea de tener aventuras. La gente comenta, porque lo que
hacemos es una experiencia en el escenario. Hay algo universal en la obra.
–¿Vieron la obra en Inglaterra o algún video?
–No vimos nada, Carlos eligió esta obra porque tiene que ver
con su generación, le interesaba cómo este pibe joven, Mike Barlett, que tiene
32 años, hacía esta crítica a estos que iban a cambiar el mundo. A estos
egocéntricos que tenían el mundo en sus manos. Y muestra lo que el mundo hace
con ellos, y qué hacen ellos con el mundo y con los hijos. Al final de la obra
la hija viene a reclamar que le compren una casa. La obra es difícil de
explicar porque aparecen muchísimos temas, la confianza entre la pareja, la
infidelidad, eso de hablar todo delante de los hijos. Cualquier espectador que
se siente a verla se puede identificar porque son temas universales.
–¿Qué le pasa a usted con su personaje, hace un paralelo con
su vida?
–Por lo general no hago un paralelo con mi vida en las obras
en las que actúo. No hago un paralelismo, una comparación. Al estar distanciado
en la época, tengo mucha libertad, me permite ser más creativa. No me involucro
emocionalmente con lo que ha sido mi vida.
–¿Pero se siente identificada con esa década en la que
nació?
–No sé si me siento identificada. Ellos estaban haciendo una
gran experiencia. Es envidiable. Nosotros ya tuvimos todo eso que consiguieron,
no tuvimos que luchar para obtenerlo. Ellos hicieron el quiebre con el viejo
mundo. Rompieron con el mundo de las estructuras, del casamiento, de la
familia, de la religión. Se fueron hacia el nuevo mundo, ese mundo en el que
toda la ropa es suelta. Ya había pasado un poco esto, en el 1900 empezó a
cambiar un poco, pero esto fue el nacimiento de la unión de la gente
masivamente. Indudablemente, en el ’67, cuando matan al Che Guevara y después
que empieza la primavera de Mayo del ’68, y suceden un montón de cosas. Termina
con Woodstock en el ’69. Era la primera vez que se comenzaba a juntar
masivamente la gente y a protestar y a decir lo que querían. Es envidiable,
estos tipos que fueron a Woodstock se desnudaban, se bañaban en barro. En los
festivales de ahora no sé si se hace tanto. Lo harán para la cámara.
–¿Qué posición toma en este momento den que los artistas son
interpelados políticamente, como se vio con la polémica ante las declaraciones
de Ricardo Darín y Federico Luppi?
–Por lo general no hablo de política. Considero que hago
política con mi actitud hacia el trabajo. Me lo tomo de determinada manera, con
seriedad, y hago lo que me gusta. Creo que cada uno tiene que elegir según lo
que ve y lo que la conciencia le dicta. No quiero influenciar a nadie, más
siendo una persona que a lo mejor puede tener alguna influencia. Quiero que
cada uno crezca solo en ese aspecto. No tengo por qué influenciar al otro.
Puedo sí tener conversaciones con mis amigos, pero eso es privado.
–Pero por ejemplo en El puntero se trató un tema bien
político, ¿qué consideración hace al respecto?
–Tenía que ver con algo político. Pero no teníamos por qué
estar en el medio, ni de un lado ni del otro. Es como si quisieras hacer a
Hitler. ¿Qué, no se puede interpretar a Hitler? Lo pongo como extremo. A eso me
refiero: un artista puede interpretar lo que quiera, porque lo que hace es
hacerle recordar a la gente cómo es la vida. Igual, en El puntero no se trataba
sobre cosas que estuvieran sucediendo. Sí se refería a algunas cosas que
dispara en la gente algo que podía ser parecido a lo que sucede. No había
políticos con nombre y apellido. Simplemente se contó una pintura de algo de lo
que podía pasar en ese mundo. Además, era una historia de amor, de esa mina que
lo bancaba al personaje de Julio Chávez. Un amor que también tenía que ver con
la militancia. Fue una hermosa experiencia filmar en la villa de Tigre, un
hallazgo de la producción. Eso es lo que hace la ficción. La ficción no es la
realidad. Todo lo que hace la ficción es exprimir lo que es la vida, te muestra
la esencia de algo, no todo tal cual es. Te hace imaginar. En la ficción, la
otra parte, que es imaginar, le corresponde al público.
Fuente: Revista VEINTITRES 13-2-13
DESDE EL 18 DE FEBRERO AL 17 DE MARZO
LAS LOCALIDADES PARA TODOS LOS ESPECTACULOS
QUE SE REPRESENTAN EN EL MULTITEATRO
COSTARAN 100 PESOS
Todos los espectáculos, todas las funciones, todas las
plateas a 100 pesos...
El complejo teatral Multiteatro, ubicado en la porteñísima
avenida Corrientes 1283 y que alberga cuatro salas teatrales cumple 12
años
y decidió festejar los 12 años del edificio que albergó
éxitos históricos de nuestra escena y que hoy presenta cuatro
importantes espectáculos que fueron y son vivamente
recomendados por la critica y el periodismo: "Love, love, love",
"Danza de verano", "La última sesión de Freud" y "No
seré feliz pero tengo marido" con un nuevo frente y marquesina, además de
una promoción especial válida para todos los espectáculos en cartel en ese
espacio teatral con un precio único: 100 pesos la platea.
Desde el 18 de febrero al 17 de marzo de 2013 el público
podrá acceder a ver cualquiera de los cuatro excelentes espectáculos que se
presentan pagando 100 pesos la platea.
Todos los espectáculos, todas las funciones, todas las
plateas a 100 pesos...
Esta iniciativa no tiene restricción alguna en cuanto a días
de función o categoría de precios por zona en las salas: todas las plateas
salen a la venta a 100 pesos como precio único, válido por el período
correspondiente o hasta que cada título baje de cartel si ocurriese antes de la
fecha final de la promoción.
Con esta propuesta Multiteatro cumple su cometido de seguir
acercando más público a las distintas propuestas artísticas que habitan las
salas del complejo.
Una promoción sin "letra chica": Todos los
espectáculos que se presentan en el mes anunciado tendrán como valor único de
cada entrada sólo 100 pesos.
LOVE, LOVE, LOVE
Gabriela Toscano y Fabián Vena acompañados por Vanesa
González, Martín Slipak y Santiago Magariños, protagonizan la obra premiada en
el Reino Unido como mejor pieza teatral en el año 2011.
El texto llega a la avenida Corrientes bajo la dirección y
adaptación de Carlos Rivas y la participación de Renata Schussheim en el diseño
del vestuario.
La historia es simple: Sandra y Dany se conocen a finales de
los años sesenta, época de la generación del amor, la paz y la libertad. Ellos
gozan del amor libre y crecen juntos. En la década de 1990 son padres de dos
adolescentes. El trabajo y la lucha cotidiana los obliga a adaptarse para
sostener una familia. Pero quieren conservarse jóvenes frente a ellos mismos.
En la actualidad las cosas han cambiado: aquellos jóvenes y bellos hippies hoy
tienen casi setenta años. El mundo es diferente. Ellos y sus hijos forman una
familia muy especial.
viernes, 8 de febrero de 2013
sábado, 2 de febrero de 2013
Mi Nombre es Silvina, soy quien esta detras de este sitio web
dedicado a GABRIELA.
Hoy esta cumpliendo 6 AÑOS de Vida.
Estoy FELIZ de haber llegado hasta aquí compartiendo con ustedes,
entrevistas, noticias, fotos y videos de nuestra Querida
y Admirada GABY.
Prometo seguir adelante y que cumplamos muchos años mas.
SILVINA
GRACIAS GABY!!!!
jueves, 31 de enero de 2013
NOCHE DE AMOR Y AMIGOS:
LOS FAMOSOS DISFRUTARON
DE LOVE LOVE
LOVE
Los famosos no se quisieron perder el trabajo del talentoso grupo de actores y el último domingo dijeron presentes en el teatro. Adrián Suar, histórico compañero de Vena en La banda del Golden Rocket, llegó de la mano de Griselda Siciliani, quien a su vez compartió elenco con Toscano en Para Vestir Santos.
Otro famoso que asistió a la función dominical y que no suele mostrarse en muchos eventos fue Gustavo Bermúdez, que se saludó afectuosamente con Suar en el hall de entrada. Luego de la función, el grupo completo posó para las fotos y celebraron el éxito de la obra a Calle Corrientes.
Una historia de amor que comienza en la década del 60, con sueños adolescentes y la pasión a flor de piel, encuentra su correlato en los noventa. Hijos rebeldes, la lucha por mantener los ideales y el enfrentamiento con el paso del tiempo son los -interesantes- condimentos de Love love love, la nueva obra que protagonizan Fabián Vena, Gabriela Toscano, Vanesa González y Martín Slipak en el Multiteatro.
[Click sobre las imagenes para agrandar]
lunes, 28 de enero de 2013
TEATRO › CARLOS RIVAS DIRIGE LOVE, LOVE, LOVE,
UNA COMEDIA
DEL INGLES MIKE BARTLETT
“TOMÉ ESTA OBRA COMO UNA AUTOCRÍTICA”
El director se preocupó ante todo por “argentinizar” el
texto que interpretan Gabriela Toscano y Fabián Vena. La pieza trata sobre los
cambios de paradigma generacionales, entre el idealismo de los ’60 y el
hedonismo individualista posterior.
Por María Daniela
Yaccar
Es dura la sentencia que Carlos Rivas manifiesta tras
cuarenta minutos de charla: “Mi generación no logró nada de lo que dijo que iba
a hacer”, dice el hombre de 62 años, con un gesto aquejado. Ese pensamiento se
le filtró en la dirección de Love, love, love, una comedia del inglés Mike
Bartlett, que aquí protagonizan Gabriela Toscano y Fabián Vena (de miércoles a
domingos a las 20.30 en Multiteatro, Avenida Corrientes 1283). La obra, tan
divertida como profunda, invita a pensar en las consecuencias que las conductas
e ideales de los que fueron jóvenes en los sesenta y los setenta arrojaron en
la actualidad. Rivas se preocupó ante todo por “argentinizar” el texto. Más
allá de las operaciones de adaptación que pactó con el autor, construyó la
puesta a partir de sus experiencias y reflexiones.
Bartlett, de 32 años, es el autor estrella del momento en
Inglaterra. Ahora en Buenos Aires también se puede ver Cock, otra obra de su
autoría, dirigida por Daniel Veronese. Love, love, love comienza en 1967, en
Londres. Dany (Vena) y Sandra (Toscano) comienzan su historia de amor bailando
“All you need is love”. Ella está eufórica en la etapa de la liberación
femenina y de la libertad propiamente dicha. Como su futura pareja, es una
joven comprometida políticamente. Dany vive con un hermano (Martín Slipak) al
que todo eso le pasa un poco por al lado. En la segunda escena ya corren los
noventa. Suena “She bangs the drums”, de los Stone Roses. A Dany no le gustan.
El que los escucha es su hijo adolescente, Teo (Santiago Magariños), que luce
uniforme de escuela privada. Dany y Sandra tienen otra hija, Rosi (Vanesa
González), también adolescente, que ese día cumple años, pero a sus padres les
interesa más discutir sobre una presunta infidelidad que la celebración
familiar. Los hijos, testigos de los conflictos de sus padres sin quererlo,
viven angustiados. En la escena final, Dany y Sandra están viejos, jubilados y
divorciados.
Aunque la obra está explícitamente ubicada en Inglaterra,
Rivas se permitió hacer su propia lectura. “Esta historia me hizo pensar en mi
generación. En el ’73 tenía 23 años. En el ’76 ya estudiaba en el Conservatorio
Nacional. Era inevitable involucrarse en la militancia política, aunque siempre
me costó el encuadramiento. Escribí en Humor y en Satiricón en un momento muy
peligroso”, repasa el director, quien se define de izquierda. Tiene un hijo de
dieciocho años. Ese fue otro motivo por el cual la obra lo conmovió. Porque los
que más sufren en la historia de Bartlett son los jóvenes. “Y a mí me gusta
pensar que todos son mis hijos”, advierte Rivas, parafraseando el título del
clásico de Arthur Miller.
–¿Cómo llegó a esta obra?
–El productor me propuso hacerla, la leí y me encantó.
Conversé con el autor para adaptarla. Es simple, divertida y muy actual. Tenía
ganas de hacer un material que tuviera que ver con lo que le pasa a la gente
ahora. Venía de hacer Hamlet, quería un lenguaje más cercano. Bartlett es el
niño mimado del teatro inglés. En Londres, esta obra acaba de ganar el premio a
la mejor del año. Es súper moderna pero de estructura clásica: Bartlett está
claramente inscripto en la gran tradición inglesa del teatro. Acá recién está
llegando. Por el momento no es un autor muy conocido fuera de Inglaterra. Esta
obra se hizo sólo en Londres y acá, y ahora está por llegar a Broadway.
–¿En qué consistió la adaptación?
–Le dije a Bartlett que yo dirigía obras argentinas, que no
podía dirigir obras inglesas. Le expliqué que dirijo a actores argentinos y
dentro de la cultura argentina, y que tengo que intentar que la obra se conecte
con la cultura del espectador. No podía atarme a cuestiones puntuales,
geográficas y locales que él plantea en la obra. También le propuse cambiar los
nombres de los personajes. El autor tenía fama de quisquilloso, pero no se
comportó así. Si viniera a ver la obra no sé qué diría, pero ésa es otra historia.
Tengo entendido que mandó gente a la Argentina a ver Cock...
–Es el riesgo de dirigir autores que están vivos...
–Siempre hice un chiste de mal gusto al respecto: si están
vivos hay que matarlos (risas). Hablando en serio, la estructura de la obra es
muy inteligente. Bartlett se basa solamente en dos escenas muy simples respecto
del pasado para hacer su gran tesis de autor en la última. Tiene una gran
capacidad de síntesis y de percepción, porque encuentra el corazón de cada
época. En los ’60 era ese idealismo casi desmedido y en los ’90 el liberalismo
a ultranza, la incapacidad de adaptación de las personas, el sufrimiento y el
estrés. Todo esto ha dado una generación de hijos muy especiales,
contradictoria, angustiada, de mucha incertidumbre, sin convicciones, a
diferencia de nosotros, que teníamos muchas basadas en la nada pero que nos
daban poder hacia el futuro. Y eso no funcionó del todo. La mía es una
generación muy especial, muy importante en los últimos cincuenta años del siglo
pasado, que produjo cambios en muchos aspectos, pero que dejó secuelas
complicadas.
–¿La obra es una manera de hacer autocrítica?
–Esa generación ha sido muy importante en lo que tiene que
ver con la mujer, que dejó de ser objeto para ser persona. Pero también nos
equivocamos. Por eso tomé esta obra como una autocrítica. Busco que mi trabajo
tenga un sentido para mí y para la comunidad. No podemos estar entre dos
extremos: odiarnos como generación porque hemos hecho cosas terribles o
admirarnos porque hicimos todo. No hicimos nada.
–¿En qué se equivocó su generación?
–En la
Argentina la lucha tuvo sus frutos, no creo que haya sido en
vano. Pero fuimos presos de una trampa de la época. Esto no tiene que ver con
la obra, que está ubicada en un contexto distinto. El nuestro era el de una
dictadura voraz. Eso nos obligó a seguir un camino tan temible y equivocado
como el monstruo que teníamos que derrotar. Claro que hubo un avance y se da en
la medida en que crece la democracia. Hoy está muy en danza el tema de los
setenta. Creo que hay que hacer todo lo posible por “desidealizar” a esa
generación, sin dejar de reconocerle sus virtudes. Fue violentamente
narcisista: todo eso que decíamos que era un camino de cambio profundo era, en
realidad, una ilusión para sentir que podíamos ser más libres que nuestros
padres. No nos dimos cuenta de que nos iba a conducir a un individualismo
profundo, a un mundo de un extremo hedonismo individual, que deriva en los
noventa, en la generación yuppie. Muchos de los jóvenes de mi época están hoy en
el poder, tanto en nuestro país como en el mundo. Y nosotros decíamos ser el
anti-poder. La obra va un poco a contramano de lo que está pasando acá. Está
muy bien que la juventud intervenga y que se politice, pero me gustaría que
fuera dentro de un proyecto no setentista.
–Lo que usted remarca contrasta con el cariño que los
jóvenes tienen por su generación.
–Entiendo eso. Tengo un hijo de dieciocho años que es
músico. ¡Y me ha dicho que ya no hay música! Estoy rodeado de jóvenes que toman
clases conmigo y también admiran a mi generación. No me parece que haya que
idealizarla. Porque ello implica suponer que todo lo del pasado fue mejor, con
lo cual los jóvenes quedan en una posición terrible frente al mundo: pueden
creer que no hay nada importante que hacer. Es responsabilidad nuestra decirles
que no es así, que cada cual nace donde nace, que cada generación tiene su
destino y tiene que hacerlo. Eso significa rebelarse contra la generación
anterior. Significa matar a los padres simbólicamente. No hicimos nada de lo
que dijimos que íbamos a hacer. El siglo XX fue el de mayor cantidad de guerras
en la historia de la humanidad. Y nosotros decíamos que estábamos haciendo un
mundo de paz y amor.
Fuete; Pagina 12 Sábado, 26 de enero de 2013
"EL TEATRO NOS RECUERDA
CÓMO ESLA VIDA "
CÓMO ES
Gabriela Toscano, junto a Fabián Vena, protagoniza la obra
"Love, love, love", que hace foco en una pareja desde los años 60
hasta la actualidad, atravesando temas como la liberación setentista, los
hijos, el amor y los sueños.
lnatale@larazon.com.ar
Empezaron siendo hippies, quisieron cambiar el mundo y
jugarse por sus ideales. Veinte años después miraron a su alrededor y la vida se
había vuelto muy distinta a como la habían soñado, y tenían dos hijos. Más
tarde, casi al final del camino, sintieron que no sólo no pudieron cambiar el
mundo, sino que en medio de reproches y cuestionamientos, aún siguen buscando
su lugar.
"Love, love,
love", la premiada obra británica de Mike Bartlett se presenta en el
Multiteatro de la mano de Gabriela Toscano, Fabián Vena y Carlos Rivas (en
dirección y adaptación). Allí, a través de la historia de una pareja (que se
conoce con todo ímpetu en los 60, se encuentra con hijos adolescentes en los
90, y llega separada pero tal vez más lúcida al presente), se analiza un poco y
desgrana otro tanto los vaivenes emocionales de aquella generación que soñó con
tener el mundo en sus manos y luego, ¿hizo lo que pudo? "La obra se centra
en el tema de la responsabilidad: con los propios ideales, con los hijos, con
la política, además es una obra de relaciones, una comedia dramática en la cual
el espectador pasará por todas las emociones: risa, llanto, alegría, angustia y
mucha ref lexión. Porque ante todo, el espectador se expresa, le salen
palabras. Fabián (Vena) decía el otro día que para la gente, esta obra es como la Cámara Gesell , una
vidriera para espiar la vida de los otros. Y esa es una de las consignas de Carlos
(Rivas), su forma de hacer teatro, que el espectáculo sea algo vivo, que exista
una comunión entre el público y el espectador. Porque el teatro nos recuerda
cómo es la vida", dice Gabriela Toscano, cuyo personaje al igual que el de
Fabián Vena, va mutando, a través de los años, en los tres actos y lo hace a la
vista del espectador, con decorados y todo. Y acompañados por las actuaciones
de Martín Slipak, Vanesa González y Santiago Magariños.
La historia se pregunta en algún momento si todo lo que se
necesita es amor. ¿Cuál es la respuesta?
En el caso de ellos, no resultó así. En esa época todo era
paz y amor, eran tiempos en que esa generación impune se llevaba el mundo por
delante, y era cuando la mujer tuvo una liberación sexual muy grande... También
un poco ocurrió acá, en nuestro país. Lo que pasa es que políticamente acá y
allá pasaron diferentes cosas. Fue una generación que creyó que tenía el mundo
en sus manos y en realidad, el mundo los fue ganando a ellos y de hecho durante
la obra se ve cómo ellos dos van haciendo lo que pueden. Y al final son los
hijos los que les reclaman, no ellos mismos. Al final la obra lo que te dice es
que cada uno hace lo que puede.
Con Fabián Vena
trabaja- ron juntos en la obra "La du- da", de John Patrick Shanley,
en la que un cura y una monja se enfrentan por un incómodo interrogante. Y
ahora vuelven a coincidir. "Igual, antes, de muy jovencitos, trabajamos en
tele en `Estado civil’. Hacíamos de novios, luego después de muchos años nos
reencontramos en `La duda’ porque yo entré a reemplazar a Susú Pecoraro... Y
ahora, estamos mucho más conectados.
Fabián es un gran
compañero, una persona con la que trabajás muy tranquila, es muy dedicado y
siempre está sosteniéndote", dice la actriz.
Desde ha ce dos déc a
da s, Gabriela Toscano y el director Carlos Rivas son marido y mujer. Tienen un
hijo en común, que está por cumplir 18. ¿Qué significa para vos que Carlos te
dirija? "Es una mezcla de todo, ya no hay separación, nuestra vida es así.
Igual, veníamos de hacer `Hamlet’, que fue movilizante, un proyecto muy
estresante; ahora en este espectáculo estamos más relajados. Por otra parte,
nos conocemos mucho, tenemos un gran elenco. Nos gusta trabajar juntos. El es
un gran director y yo le intereso mucho como actriz".
¿Esa sería la clave por la que se eligen siempre?
Tampoco siempre. Vivimos 11 años antes de trabajar juntos.
Nos constituímos como
pareja y como familia. Recién en 2004 se dio la posibilidad de hacer algo
juntos.
¿Y ahora? ¿Tenés un director en el teatro y otro en la
pareja?
Nosotros no cortamos, somos así siempre. La vida del
director y del actor es así, la seguimos afuera. Imposible no hacerlo.
Ojo que también
hablamos de cuentas, organización de la casa y el resto de las cosas aburridas,
como todas las parejas. Pero trabajando juntos no se puede no hablar de lo que
hacemos. Y funcionamos así.
Miércoles 23 de Enero de 2013 | SHOW | La Razón | 12
jueves, 17 de enero de 2013
Teatro
ENTRE PADRES E HIJOS
Por Federico Irazábal
| Para LA NACION
Love, Love, love / Autor: Mike Bartlett / Elenco: Gabriela Toscano, Fabián Vena, Vanesa
González, Martín Slipak y Santiago Magariños /
Escenografía: Carlos Rivas /
Iluminación: Gonzalo Córdova /
Vestuario: Renata Schussheim / Maquillaje y peinado: Alberto Moccia /
Versión y dirección: Carlos Rivas /
Sala: Multiteatro / Duración: 110 minutos.
NUESTRA OPINIÓN:
BUENA
Si bien el director Carlos Rivas, en el programa de mano,
compara la pieza con la dramaturgia de Arthur Miller y Henrik Ibsen -en un acto,
desde mi punto de vista, de sobrevaloración-, la obra encuentra sus
antecedentes más fuertemente en la dramaturgia europea contemporánea. Es más,
señalaría que el texto se corresponde, en una versión más ingenua, con gran
parte de la dramaturgia inglesa, alemana e italiana al trabajar con ciertos
tintes de didactismo en su mirada crítica al capitalismo contemporáneo. Y es en
esa zona en donde logra su mayor mérito: en no proponer ninguna versión
"new age" de socialismo siglo XXI, sino en caer irremediablemente
dentro de la tiranía del dinero en una Europa que plantea una escisión entre el
mundo que vivieron los padres y el que les dejaron a sus hijos.
Padres e hijos. Ése es el dilema que el texto plantea.
Padres que provienen de la generación del sesenta, con un cúmulo de ideales
antisistema que hoy recuerdan con nostalgia, al tiempo que disfrutan de sus más
que merecidísimos ahorros y lucros financieros y rentistas. Los personajes que
componen Vena y Toscano provienen de allí, de una cultura que se propuso hacer
un mundo mejor, pero que luego se dejó vencer por el mundo. Y tuvieron hijos
que hoy no logran despegar porque la situación económica no es la de entonces y
aprovechan para culpar a sus padres de su propio fracaso. La obra envuelve bajo
el formato de diálogos familiares fuertes tesis económicas y sociológicas que,
con sus contradicciones, van desarrollando el entramado intelectual del texto.
La dirección de Carlos Rivas entendió algo de esto e intenta
llevarlo a cabo en la escena aunque por momentos cae en un sistema de
"representación" que le es hostil al propio texto. Tanto en el primer
acto -cuando se ubica en los 60- como en el último -el presente- busca un
trabajo de composición que la obra no requiere a no ser que se pretenda hacer
de ella una lectura en clave realista. Porque el problema que plantea en este
sentido es que la misma pareja actoral tiene que recorrer cinco décadas. Pero
la escena repele a un Vena caracterizado de jubilado porque la
"actuación" tan remarcada va en contra de un sistema de tesis en
donde lo que importa es la visión de mundo.
Por eso se vuelve superlativa la actuación de Gabriela
Toscano, quien llega con su personaje verdaderamente a una cima en su carrera.
Toscano atraviesa las décadas sirviéndose de cambios de vestuario, peinados y
accesorios y con muy sutiles actitudes corporales va mostrándose como la misma
y como otra. En ella todo pasa por el cuerpo y no en simular canas. Toscano no
actúa ni la comedia ni el drama; se pone simplemente allí y deja que su cuerpo recorra
las exigencias del texto, algo que también hace con solvencia Vanesa González.
Por algún motivo que me excede, Rivas eligió un código diferente para las
actrices en relación con los actores que "componen".
En cuanto a la puesta en escena, hay que señalar que el
director encontró un muy interesante dispositivo que destaca la teatralidad de
la propuesta al ir haciendo que el espacio vaya gradualmente apropiándose de
todo el escenario como forma de metaforizar el crecimiento económico de la
pareja protagónica.
Fuente: Diario LA NACION Martes 15 de enero de 2013
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