lunes, 18 de febrero de 2013
DESDE EL 18 DE FEBRERO AL 17 DE MARZO
LAS LOCALIDADES PARA TODOS LOS ESPECTACULOS
QUE SE REPRESENTAN EN EL MULTITEATRO
COSTARAN 100 PESOS
Todos los espectáculos, todas las funciones, todas las
plateas a 100 pesos...
El complejo teatral Multiteatro, ubicado en la porteñísima
avenida Corrientes 1283 y que alberga cuatro salas teatrales cumple 12
años
y decidió festejar los 12 años del edificio que albergó
éxitos históricos de nuestra escena y que hoy presenta cuatro
importantes espectáculos que fueron y son vivamente
recomendados por la critica y el periodismo: "Love, love, love",
"Danza de verano", "La última sesión de Freud" y "No
seré feliz pero tengo marido" con un nuevo frente y marquesina, además de
una promoción especial válida para todos los espectáculos en cartel en ese
espacio teatral con un precio único: 100 pesos la platea.
Desde el 18 de febrero al 17 de marzo de 2013 el público
podrá acceder a ver cualquiera de los cuatro excelentes espectáculos que se
presentan pagando 100 pesos la platea.
Todos los espectáculos, todas las funciones, todas las
plateas a 100 pesos...
Esta iniciativa no tiene restricción alguna en cuanto a días
de función o categoría de precios por zona en las salas: todas las plateas
salen a la venta a 100 pesos como precio único, válido por el período
correspondiente o hasta que cada título baje de cartel si ocurriese antes de la
fecha final de la promoción.
Con esta propuesta Multiteatro cumple su cometido de seguir
acercando más público a las distintas propuestas artísticas que habitan las
salas del complejo.
Una promoción sin "letra chica": Todos los
espectáculos que se presentan en el mes anunciado tendrán como valor único de
cada entrada sólo 100 pesos.
LOVE, LOVE, LOVE
Gabriela Toscano y Fabián Vena acompañados por Vanesa
González, Martín Slipak y Santiago Magariños, protagonizan la obra premiada en
el Reino Unido como mejor pieza teatral en el año 2011.
El texto llega a la avenida Corrientes bajo la dirección y
adaptación de Carlos Rivas y la participación de Renata Schussheim en el diseño
del vestuario.
La historia es simple: Sandra y Dany se conocen a finales de
los años sesenta, época de la generación del amor, la paz y la libertad. Ellos
gozan del amor libre y crecen juntos. En la década de 1990 son padres de dos
adolescentes. El trabajo y la lucha cotidiana los obliga a adaptarse para
sostener una familia. Pero quieren conservarse jóvenes frente a ellos mismos.
En la actualidad las cosas han cambiado: aquellos jóvenes y bellos hippies hoy
tienen casi setenta años. El mundo es diferente. Ellos y sus hijos forman una
familia muy especial.
viernes, 8 de febrero de 2013
sábado, 2 de febrero de 2013
Mi Nombre es Silvina, soy quien esta detras de este sitio web
dedicado a GABRIELA.
Hoy esta cumpliendo 6 AÑOS de Vida.
Estoy FELIZ de haber llegado hasta aquí compartiendo con ustedes,
entrevistas, noticias, fotos y videos de nuestra Querida
y Admirada GABY.
Prometo seguir adelante y que cumplamos muchos años mas.
SILVINA
GRACIAS GABY!!!!
jueves, 31 de enero de 2013
NOCHE DE AMOR Y AMIGOS:
LOS FAMOSOS DISFRUTARON
DE LOVE LOVE
LOVE
Los famosos no se quisieron perder el trabajo del talentoso grupo de actores y el último domingo dijeron presentes en el teatro. Adrián Suar, histórico compañero de Vena en La banda del Golden Rocket, llegó de la mano de Griselda Siciliani, quien a su vez compartió elenco con Toscano en Para Vestir Santos.
Otro famoso que asistió a la función dominical y que no suele mostrarse en muchos eventos fue Gustavo Bermúdez, que se saludó afectuosamente con Suar en el hall de entrada. Luego de la función, el grupo completo posó para las fotos y celebraron el éxito de la obra a Calle Corrientes.
Una historia de amor que comienza en la década del 60, con sueños adolescentes y la pasión a flor de piel, encuentra su correlato en los noventa. Hijos rebeldes, la lucha por mantener los ideales y el enfrentamiento con el paso del tiempo son los -interesantes- condimentos de Love love love, la nueva obra que protagonizan Fabián Vena, Gabriela Toscano, Vanesa González y Martín Slipak en el Multiteatro.
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lunes, 28 de enero de 2013
TEATRO › CARLOS RIVAS DIRIGE LOVE, LOVE, LOVE,
UNA COMEDIA
DEL INGLES MIKE BARTLETT
“TOMÉ ESTA OBRA COMO UNA AUTOCRÍTICA”
El director se preocupó ante todo por “argentinizar” el
texto que interpretan Gabriela Toscano y Fabián Vena. La pieza trata sobre los
cambios de paradigma generacionales, entre el idealismo de los ’60 y el
hedonismo individualista posterior.
Por María Daniela
Yaccar
Es dura la sentencia que Carlos Rivas manifiesta tras
cuarenta minutos de charla: “Mi generación no logró nada de lo que dijo que iba
a hacer”, dice el hombre de 62 años, con un gesto aquejado. Ese pensamiento se
le filtró en la dirección de Love, love, love, una comedia del inglés Mike
Bartlett, que aquí protagonizan Gabriela Toscano y Fabián Vena (de miércoles a
domingos a las 20.30 en Multiteatro, Avenida Corrientes 1283). La obra, tan
divertida como profunda, invita a pensar en las consecuencias que las conductas
e ideales de los que fueron jóvenes en los sesenta y los setenta arrojaron en
la actualidad. Rivas se preocupó ante todo por “argentinizar” el texto. Más
allá de las operaciones de adaptación que pactó con el autor, construyó la
puesta a partir de sus experiencias y reflexiones.
Bartlett, de 32 años, es el autor estrella del momento en
Inglaterra. Ahora en Buenos Aires también se puede ver Cock, otra obra de su
autoría, dirigida por Daniel Veronese. Love, love, love comienza en 1967, en
Londres. Dany (Vena) y Sandra (Toscano) comienzan su historia de amor bailando
“All you need is love”. Ella está eufórica en la etapa de la liberación
femenina y de la libertad propiamente dicha. Como su futura pareja, es una
joven comprometida políticamente. Dany vive con un hermano (Martín Slipak) al
que todo eso le pasa un poco por al lado. En la segunda escena ya corren los
noventa. Suena “She bangs the drums”, de los Stone Roses. A Dany no le gustan.
El que los escucha es su hijo adolescente, Teo (Santiago Magariños), que luce
uniforme de escuela privada. Dany y Sandra tienen otra hija, Rosi (Vanesa
González), también adolescente, que ese día cumple años, pero a sus padres les
interesa más discutir sobre una presunta infidelidad que la celebración
familiar. Los hijos, testigos de los conflictos de sus padres sin quererlo,
viven angustiados. En la escena final, Dany y Sandra están viejos, jubilados y
divorciados.
Aunque la obra está explícitamente ubicada en Inglaterra,
Rivas se permitió hacer su propia lectura. “Esta historia me hizo pensar en mi
generación. En el ’73 tenía 23 años. En el ’76 ya estudiaba en el Conservatorio
Nacional. Era inevitable involucrarse en la militancia política, aunque siempre
me costó el encuadramiento. Escribí en Humor y en Satiricón en un momento muy
peligroso”, repasa el director, quien se define de izquierda. Tiene un hijo de
dieciocho años. Ese fue otro motivo por el cual la obra lo conmovió. Porque los
que más sufren en la historia de Bartlett son los jóvenes. “Y a mí me gusta
pensar que todos son mis hijos”, advierte Rivas, parafraseando el título del
clásico de Arthur Miller.
–¿Cómo llegó a esta obra?
–El productor me propuso hacerla, la leí y me encantó.
Conversé con el autor para adaptarla. Es simple, divertida y muy actual. Tenía
ganas de hacer un material que tuviera que ver con lo que le pasa a la gente
ahora. Venía de hacer Hamlet, quería un lenguaje más cercano. Bartlett es el
niño mimado del teatro inglés. En Londres, esta obra acaba de ganar el premio a
la mejor del año. Es súper moderna pero de estructura clásica: Bartlett está
claramente inscripto en la gran tradición inglesa del teatro. Acá recién está
llegando. Por el momento no es un autor muy conocido fuera de Inglaterra. Esta
obra se hizo sólo en Londres y acá, y ahora está por llegar a Broadway.
–¿En qué consistió la adaptación?
–Le dije a Bartlett que yo dirigía obras argentinas, que no
podía dirigir obras inglesas. Le expliqué que dirijo a actores argentinos y
dentro de la cultura argentina, y que tengo que intentar que la obra se conecte
con la cultura del espectador. No podía atarme a cuestiones puntuales,
geográficas y locales que él plantea en la obra. También le propuse cambiar los
nombres de los personajes. El autor tenía fama de quisquilloso, pero no se
comportó así. Si viniera a ver la obra no sé qué diría, pero ésa es otra historia.
Tengo entendido que mandó gente a la Argentina a ver Cock...
–Es el riesgo de dirigir autores que están vivos...
–Siempre hice un chiste de mal gusto al respecto: si están
vivos hay que matarlos (risas). Hablando en serio, la estructura de la obra es
muy inteligente. Bartlett se basa solamente en dos escenas muy simples respecto
del pasado para hacer su gran tesis de autor en la última. Tiene una gran
capacidad de síntesis y de percepción, porque encuentra el corazón de cada
época. En los ’60 era ese idealismo casi desmedido y en los ’90 el liberalismo
a ultranza, la incapacidad de adaptación de las personas, el sufrimiento y el
estrés. Todo esto ha dado una generación de hijos muy especiales,
contradictoria, angustiada, de mucha incertidumbre, sin convicciones, a
diferencia de nosotros, que teníamos muchas basadas en la nada pero que nos
daban poder hacia el futuro. Y eso no funcionó del todo. La mía es una
generación muy especial, muy importante en los últimos cincuenta años del siglo
pasado, que produjo cambios en muchos aspectos, pero que dejó secuelas
complicadas.
–¿La obra es una manera de hacer autocrítica?
–Esa generación ha sido muy importante en lo que tiene que
ver con la mujer, que dejó de ser objeto para ser persona. Pero también nos
equivocamos. Por eso tomé esta obra como una autocrítica. Busco que mi trabajo
tenga un sentido para mí y para la comunidad. No podemos estar entre dos
extremos: odiarnos como generación porque hemos hecho cosas terribles o
admirarnos porque hicimos todo. No hicimos nada.
–¿En qué se equivocó su generación?
–En la
Argentina la lucha tuvo sus frutos, no creo que haya sido en
vano. Pero fuimos presos de una trampa de la época. Esto no tiene que ver con
la obra, que está ubicada en un contexto distinto. El nuestro era el de una
dictadura voraz. Eso nos obligó a seguir un camino tan temible y equivocado
como el monstruo que teníamos que derrotar. Claro que hubo un avance y se da en
la medida en que crece la democracia. Hoy está muy en danza el tema de los
setenta. Creo que hay que hacer todo lo posible por “desidealizar” a esa
generación, sin dejar de reconocerle sus virtudes. Fue violentamente
narcisista: todo eso que decíamos que era un camino de cambio profundo era, en
realidad, una ilusión para sentir que podíamos ser más libres que nuestros
padres. No nos dimos cuenta de que nos iba a conducir a un individualismo
profundo, a un mundo de un extremo hedonismo individual, que deriva en los
noventa, en la generación yuppie. Muchos de los jóvenes de mi época están hoy en
el poder, tanto en nuestro país como en el mundo. Y nosotros decíamos ser el
anti-poder. La obra va un poco a contramano de lo que está pasando acá. Está
muy bien que la juventud intervenga y que se politice, pero me gustaría que
fuera dentro de un proyecto no setentista.
–Lo que usted remarca contrasta con el cariño que los
jóvenes tienen por su generación.
–Entiendo eso. Tengo un hijo de dieciocho años que es
músico. ¡Y me ha dicho que ya no hay música! Estoy rodeado de jóvenes que toman
clases conmigo y también admiran a mi generación. No me parece que haya que
idealizarla. Porque ello implica suponer que todo lo del pasado fue mejor, con
lo cual los jóvenes quedan en una posición terrible frente al mundo: pueden
creer que no hay nada importante que hacer. Es responsabilidad nuestra decirles
que no es así, que cada cual nace donde nace, que cada generación tiene su
destino y tiene que hacerlo. Eso significa rebelarse contra la generación
anterior. Significa matar a los padres simbólicamente. No hicimos nada de lo
que dijimos que íbamos a hacer. El siglo XX fue el de mayor cantidad de guerras
en la historia de la humanidad. Y nosotros decíamos que estábamos haciendo un
mundo de paz y amor.
Fuete; Pagina 12 Sábado, 26 de enero de 2013
"EL TEATRO NOS RECUERDA
CÓMO ESLA VIDA "
CÓMO ES
Gabriela Toscano, junto a Fabián Vena, protagoniza la obra
"Love, love, love", que hace foco en una pareja desde los años 60
hasta la actualidad, atravesando temas como la liberación setentista, los
hijos, el amor y los sueños.
lnatale@larazon.com.ar
Empezaron siendo hippies, quisieron cambiar el mundo y
jugarse por sus ideales. Veinte años después miraron a su alrededor y la vida se
había vuelto muy distinta a como la habían soñado, y tenían dos hijos. Más
tarde, casi al final del camino, sintieron que no sólo no pudieron cambiar el
mundo, sino que en medio de reproches y cuestionamientos, aún siguen buscando
su lugar.
"Love, love,
love", la premiada obra británica de Mike Bartlett se presenta en el
Multiteatro de la mano de Gabriela Toscano, Fabián Vena y Carlos Rivas (en
dirección y adaptación). Allí, a través de la historia de una pareja (que se
conoce con todo ímpetu en los 60, se encuentra con hijos adolescentes en los
90, y llega separada pero tal vez más lúcida al presente), se analiza un poco y
desgrana otro tanto los vaivenes emocionales de aquella generación que soñó con
tener el mundo en sus manos y luego, ¿hizo lo que pudo? "La obra se centra
en el tema de la responsabilidad: con los propios ideales, con los hijos, con
la política, además es una obra de relaciones, una comedia dramática en la cual
el espectador pasará por todas las emociones: risa, llanto, alegría, angustia y
mucha ref lexión. Porque ante todo, el espectador se expresa, le salen
palabras. Fabián (Vena) decía el otro día que para la gente, esta obra es como la Cámara Gesell , una
vidriera para espiar la vida de los otros. Y esa es una de las consignas de Carlos
(Rivas), su forma de hacer teatro, que el espectáculo sea algo vivo, que exista
una comunión entre el público y el espectador. Porque el teatro nos recuerda
cómo es la vida", dice Gabriela Toscano, cuyo personaje al igual que el de
Fabián Vena, va mutando, a través de los años, en los tres actos y lo hace a la
vista del espectador, con decorados y todo. Y acompañados por las actuaciones
de Martín Slipak, Vanesa González y Santiago Magariños.
La historia se pregunta en algún momento si todo lo que se
necesita es amor. ¿Cuál es la respuesta?
En el caso de ellos, no resultó así. En esa época todo era
paz y amor, eran tiempos en que esa generación impune se llevaba el mundo por
delante, y era cuando la mujer tuvo una liberación sexual muy grande... También
un poco ocurrió acá, en nuestro país. Lo que pasa es que políticamente acá y
allá pasaron diferentes cosas. Fue una generación que creyó que tenía el mundo
en sus manos y en realidad, el mundo los fue ganando a ellos y de hecho durante
la obra se ve cómo ellos dos van haciendo lo que pueden. Y al final son los
hijos los que les reclaman, no ellos mismos. Al final la obra lo que te dice es
que cada uno hace lo que puede.
Con Fabián Vena
trabaja- ron juntos en la obra "La du- da", de John Patrick Shanley,
en la que un cura y una monja se enfrentan por un incómodo interrogante. Y
ahora vuelven a coincidir. "Igual, antes, de muy jovencitos, trabajamos en
tele en `Estado civil’. Hacíamos de novios, luego después de muchos años nos
reencontramos en `La duda’ porque yo entré a reemplazar a Susú Pecoraro... Y
ahora, estamos mucho más conectados.
Fabián es un gran
compañero, una persona con la que trabajás muy tranquila, es muy dedicado y
siempre está sosteniéndote", dice la actriz.
Desde ha ce dos déc a
da s, Gabriela Toscano y el director Carlos Rivas son marido y mujer. Tienen un
hijo en común, que está por cumplir 18. ¿Qué significa para vos que Carlos te
dirija? "Es una mezcla de todo, ya no hay separación, nuestra vida es así.
Igual, veníamos de hacer `Hamlet’, que fue movilizante, un proyecto muy
estresante; ahora en este espectáculo estamos más relajados. Por otra parte,
nos conocemos mucho, tenemos un gran elenco. Nos gusta trabajar juntos. El es
un gran director y yo le intereso mucho como actriz".
¿Esa sería la clave por la que se eligen siempre?
Tampoco siempre. Vivimos 11 años antes de trabajar juntos.
Nos constituímos como
pareja y como familia. Recién en 2004 se dio la posibilidad de hacer algo
juntos.
¿Y ahora? ¿Tenés un director en el teatro y otro en la
pareja?
Nosotros no cortamos, somos así siempre. La vida del
director y del actor es así, la seguimos afuera. Imposible no hacerlo.
Ojo que también
hablamos de cuentas, organización de la casa y el resto de las cosas aburridas,
como todas las parejas. Pero trabajando juntos no se puede no hablar de lo que
hacemos. Y funcionamos así.
Miércoles 23 de Enero de 2013 | SHOW | La Razón | 12
jueves, 17 de enero de 2013
Teatro
ENTRE PADRES E HIJOS
Por Federico Irazábal
| Para LA NACION
Love, Love, love / Autor: Mike Bartlett / Elenco: Gabriela Toscano, Fabián Vena, Vanesa
González, Martín Slipak y Santiago Magariños /
Escenografía: Carlos Rivas /
Iluminación: Gonzalo Córdova /
Vestuario: Renata Schussheim / Maquillaje y peinado: Alberto Moccia /
Versión y dirección: Carlos Rivas /
Sala: Multiteatro / Duración: 110 minutos.
NUESTRA OPINIÓN:
BUENA
Si bien el director Carlos Rivas, en el programa de mano,
compara la pieza con la dramaturgia de Arthur Miller y Henrik Ibsen -en un acto,
desde mi punto de vista, de sobrevaloración-, la obra encuentra sus
antecedentes más fuertemente en la dramaturgia europea contemporánea. Es más,
señalaría que el texto se corresponde, en una versión más ingenua, con gran
parte de la dramaturgia inglesa, alemana e italiana al trabajar con ciertos
tintes de didactismo en su mirada crítica al capitalismo contemporáneo. Y es en
esa zona en donde logra su mayor mérito: en no proponer ninguna versión
"new age" de socialismo siglo XXI, sino en caer irremediablemente
dentro de la tiranía del dinero en una Europa que plantea una escisión entre el
mundo que vivieron los padres y el que les dejaron a sus hijos.
Padres e hijos. Ése es el dilema que el texto plantea.
Padres que provienen de la generación del sesenta, con un cúmulo de ideales
antisistema que hoy recuerdan con nostalgia, al tiempo que disfrutan de sus más
que merecidísimos ahorros y lucros financieros y rentistas. Los personajes que
componen Vena y Toscano provienen de allí, de una cultura que se propuso hacer
un mundo mejor, pero que luego se dejó vencer por el mundo. Y tuvieron hijos
que hoy no logran despegar porque la situación económica no es la de entonces y
aprovechan para culpar a sus padres de su propio fracaso. La obra envuelve bajo
el formato de diálogos familiares fuertes tesis económicas y sociológicas que,
con sus contradicciones, van desarrollando el entramado intelectual del texto.
La dirección de Carlos Rivas entendió algo de esto e intenta
llevarlo a cabo en la escena aunque por momentos cae en un sistema de
"representación" que le es hostil al propio texto. Tanto en el primer
acto -cuando se ubica en los 60- como en el último -el presente- busca un
trabajo de composición que la obra no requiere a no ser que se pretenda hacer
de ella una lectura en clave realista. Porque el problema que plantea en este
sentido es que la misma pareja actoral tiene que recorrer cinco décadas. Pero
la escena repele a un Vena caracterizado de jubilado porque la
"actuación" tan remarcada va en contra de un sistema de tesis en
donde lo que importa es la visión de mundo.
Por eso se vuelve superlativa la actuación de Gabriela
Toscano, quien llega con su personaje verdaderamente a una cima en su carrera.
Toscano atraviesa las décadas sirviéndose de cambios de vestuario, peinados y
accesorios y con muy sutiles actitudes corporales va mostrándose como la misma
y como otra. En ella todo pasa por el cuerpo y no en simular canas. Toscano no
actúa ni la comedia ni el drama; se pone simplemente allí y deja que su cuerpo recorra
las exigencias del texto, algo que también hace con solvencia Vanesa González.
Por algún motivo que me excede, Rivas eligió un código diferente para las
actrices en relación con los actores que "componen".
En cuanto a la puesta en escena, hay que señalar que el
director encontró un muy interesante dispositivo que destaca la teatralidad de
la propuesta al ir haciendo que el espacio vaya gradualmente apropiándose de
todo el escenario como forma de metaforizar el crecimiento económico de la
pareja protagónica.
Fuente: Diario LA NACION Martes 15 de enero de 2013
martes, 15 de enero de 2013
Critica Diario Clarin Sobre Love, Love, Love
EL PASO DEL TIEMPO,
MUY BIEN CONTADO
CON NOTABLES ACTUACIONES DE GABRIELA TOSCANO y Fabián Vena, la obra recorre la vida de una pareja, del hippismo a estos día
14.01.2013 | Por Jorge Luis Montiel
especial para clarín
A los 32 años, el dramaturgo inglés Mike Bartlett (1980)
goza de un merecido renombre internacional por piezas como Cock (actualmente en
la cartelera porteña). Elogiado por el uso del lenguaje y un mordaz
cuestionamiento a la sociedad inglesa, Bartlett se vuelve universal al plantear
que hipocresía y egoísmo, perpetuar la adolescencia y el consumismo -sin que
importe el semejante- son rasgos sociales que destierran la solidaridad y el
compromiso en este vertiginoso siglo XXI.
Love, love, love ( Amor, amor, amor ) es una comedia
dramática, estrenada en 2010 y, lejos, su mejor obra. La trama abarca a una
singular pareja a lo largo de cuatro décadas. En 1967, Sandra (Gabriela
Toscano) y Dany (Fabián Vena) tienen 19 años, son hippies, les gusta beber y
fumar, y creen que el mundo se puede cambiar enarbolando las banderas de la
paz, el amor libre y la igualdad de derechos. Sin embargo, en su primer y
azaroso encuentro, no dudan en traicionar a Leo (Martín Slipak), el hermano de
él, mientras en la TV
los Beatles cantan All you need is love ( Todo lo que necesitas es amor) .
Ya en los ‘90, con dos hijos adolescentes e inseguros, Roxi
(Vanesa González) y Teo (Santiago Magariños), a quienes prestan poca atención,
instalados en la supuesta comodidad económica, son corroídos por el hastío y se
desata una escena despiadada digna de ¿Quién le teme a Virginia Woolf?.
Finalmente, en 2012, tienen 65, están separados, el alcohol
es un fiel aliado y gozan de jubilaciones privilegiadas. En cambio, su progenie
vive una frustración que no sabe superar. Justamente, el reclamo de la hija
-antes una promisoria violinista solista y ahora una decepcionada
instrumentista- les hará saber que no cambiaron el mundo, sino que lo
avasallaron de manera irresponsable.
Titánica tarea la de corporizar en forma verosímil semejante
recorrido generacional y volcar la multiplicidad de temas expuestos: la usura
del tiempo, el deseo innecesario de dinero y sexo, la falta de compromisos
esenciales, entre otros. Las atmósferas de Edward Albee, J. B. Priestley y
hasta Ibsen impregnan un texto inteligente, teñido de un humor feroz, donde la
risa cabalga sobre el escalofrío.
En la cúspide de sus magníficas carreras escénicas, no
alcanzan los adjetivos para elogiar a Toscano y Vena, tan sólo queda rendirse
ante semejantes talentos. Slipak y González confirman con sus admirables
interpretaciones que el futuro ya les pertenece y Magariños expone promisorios
recursos. Para tamaños ejecutantes se requería una batuta segura, sensible y
rigurosa como la de ese gran director que es Carlos Rivas.
Sonata de voces, ceremonia de cuerpos, el dolor y la
carcajada bordeados de lágrimas y reflexiones, en una propuesta que divierte y
conmueve en dosis parejas. Sin duda, uno de los mejores espectáculos que se
hayan estrenado en este verano.
Fuente; Diario Clarin 15-1-2013
lunes, 14 de enero de 2013
"EVIDENTEMENTE NO FUNCIONÓ
ESO DE PELEAR POR LA PAZ Y EL AMOR"
Gabriela Toscano y Fabián Vena interpretan a un matrimonio
en tres momentos de sus vidas en la pieza Love, Love Love que se estrenó esta
semana. De la lucha por la liberación sesentista y una generación de sueños, al
reclamo de sus hijos adolescentes.
Todo lo que necesitas
es amor!, clamaban los Beatles a finales de los sesenta y en medio de ese
flower power que abría un abanico de posibilidades y patentaba una ruptura de
las convenciones sociales tal como se conocían hasta ese momento. Sin embargo,
tiempo después, en momentos un poco menos optimistas, más de uno se habrá
preguntado: "¿De verdad? ¿Amor era todo lo que necesitábamos?" Un
poco ese contrapunto agridulce es lo que retrata Love Love Love, la premiada
obra británica de Mike Bartlett (el mismo de Cock) que esta semana llegó al
Multiteatro de la mano de Gabriela Toscano, Fabián Vena y Carlos Rivas (en
dirección y adaptación). Y que, a través de la historia de una pareja (que se
conoce con todo ímpetu en los 60, aterriza con hijos adolescentes en los 90, y
llega separada pero tal vez más lúcida al presente), disecciona un poco los
vaivenes emocionales de aquella generación que soñó con tener el mundo en sus
manos y luego, tal vez, debió reformularse en metas más humildes.
"Es una historia que atraviesa el tiempo y ahonda en
los vínculos. No sólo de la propia pareja sino también de ellos con sus padres,
los hijos, los amigos. Y por otro lado la responsabilidad con los propios
ideales", cuenta Toscano, que encarna a Sandra en la obra, y es la pareja
de Dany, interpretado por Vena. "Es como si estuviéramos frente a una obra
que dentro de la simpleza de la comedia dramática contuviera un clásico",
elogia el actor, "porque todos los días te permite descubrir algo
nuevo".
–La obra pone bajo la lupa aquella generación que soñó con
cambiar el mundo en los sesenta y luego debió reacomodarse, ¿qué ven en el debe
y en el haber?
Toscano: –Creo que se
les abrió un mundo diferente de libertad de expresión. Sobre todo en caso de la
mujer, que tuvo una liberación sexual muy grande y que también un poco ocurrió
acá. Lo que pasa es que políticamente acá y allá pasaron diferentes cosas. Fue
una generación que creyó que tenía el mundo en sus manos y en realidad el mundo
los fue ganando a ellos y de hecho durante la obra ves cómo ellos dos van
haciendo lo que pueden. Y al final son los hijos los que les reclaman, los que
le hacen el juicio, no ellos mismos. Al final la obra lo que te dice es que
cada uno hace lo que puede. Pero tiene que ser responsable de lo que va a
hacer. Las relaciones humanas son muy complicadas. No es fácil.
Vena: –Mi problema es
que no hay manera de que yo no pueda defender mi personaje, porque cuando te encarnás
en alguien cuesta llegar al nivel de autocrítica de ese personaje. Quizá no
tienen mucha autocrítica estos personajes y eso seguramente esté en el debe.
Pero imaginando algunas cosas diría que el mundo fue totalmente distinto desde
que apareció esta generación. Fue algo extraordinario lo que pasó en ese
momento. Cómo ponían en el primer plano al amor y la no guerra y toda esa
energía. Es verdad que hicieron lo que pudieron pero también es verdad que
estaban involucrados dentro de un remolino de narcisismo puro: el mundo
empezaba con ellos y terminaba con ellos. Y un poco la autocrítica la traen sus
hijos, que son adolescentes en el segundo acto y adultos en el tercero. Esa
hija de 40 años que viene a nuestra casa a pedirnos misericordia y a acusarnos
de que toda la culpa fue nuestra.
–La historia de los hijos de los protagonistas es un poco la
historia de ustedes mismos como generación...
Vena: –Claro. Y si
pienso desde ahí, como ente social, puedo imaginar a simple vista que esa
revolución social quedó absolutamente en la nada y hasta te diría que ni
siquiera se puede hablar de fracaso sino de desilusión. Pelear por la paz,
pelear por el amor: evidentemente no funcionó nada de todo eso. La imaginación
al poder... ¡Ojalá la hubiera!
Toscano: –Los cambios,
como decíamos, fueron sobre todo en la esfera de la mujer. En ese sentido la
obra es muy rica y sorprendente. No entra en ningun molde. Hay zonas que le va
a resonar a algunas, y otras a otros.
Vena: –Evidentemente
los que son de esa generación tienen bastante quilombo en la cabeza por
resolver. Porque en un momento, con lo que transmite la obra, se va a armar
polémica. Es inevitable que discutas con lo que se muestra en la obra y
pienses: ¿quiénes van a asumir determinados errores?
–¿Cómo es volver a coincidir en una obra luego de
compartieron hace poquito La duda?
Toscano: –En La duda
reemplacé a la anterior actriz y por eso Fabián decía que este es nuestro
verdadero debut creativo en el teatro. Porque nos llevamos bárbaro en La Duda , nos divertimos mucho en
la gira. Y lo curioso es que nos conocimos a los 18 o 19 años, haciendo de
novios para un viejo unitario de canal 13, Estado Civil. Y yo la otra vez le
decía a Fabián: mirá cómo nos conocimos al principio, nos separamos después y
nos reencontramos ahora estando más maduro como actores y la verdad que es un
placer trabajar con él, es un compañero que me banca, me apoya sobre el
escenario. Y siempre tenés que tener alguien donde agarrarte y poder crear
juntos.
Vena: –Sí, nos agarra
en un momento hermoso y disfrutando mucho de la personalidad de Gaby a la hora
de laburar, muy generosa, muy cuidadosa, muy atenta, y a la vez muy concentrada
en su trabajo. Siempre mejorando. La otra vez la reté porque avanzó de una
manera tan fuerte que le tuve que decir ¡pará un poco! (risas).
–Fabián fue padre hace relativamente poco; vos, Gabriela,
desde bastante antes. ¿Cómo acomodan la profesión con las necesidades de una
vida familiar?
Toscano: –Yo tengo un
hijo que cumple 18 años y que sufrió bastante. Hemos hecho con Carlos (Rivas,
el director) cuatro obras juntos, esta es la quinta. Y un día nos dijo: basta
de hablar de teatro.
Vena: –Como dice
Carlos (Rivas): ser padre es cometer errores todo el día.
Toscano: –Que se
yo... Otros son hijos de gente que trabaja en la oficina o que trabaja de
noche, a ellos les tocó ser hijo de actores.
Vena: –Yo tengo una
formación muy clara, muy contundente, sobre este trabajo. Para mí no hay dudas
de que es un trabajo con función social que va más allá de nuestro ego y de
nuestra suerte. Hay algo ahí de tarea que uno tiene. Ya empezás a hablar en
términos mucho mas superlativos que un problema doméstico o una situación de
índole práctico. Entonces hay algo ahí que vengo trayendo yo desde siempre que
es imposible que se modifique en su esencia. Lo que sí te agregaría dentro de
la fantasía que uno tiene respecto a este trabajo y como lo vive, es esta idea
de no resignar. Uno no tendría que resignar. La idea de resignar implica
pérdida, fracaso o frustración y lo relaciono más con perder el eje de lo que
uno vino a hacer a este mundo.
Toscano: –¿Sabés lo
que uno resigna? No dormir a lo mejor...
–Pero una de las primeras frases que te dicen cuando vas a
ser padre es: "Vas a tener que resignar algunas cosas..."
Toscano: –Si uno
quiere ser actor no resigna nada. Los hijos tienen que adaptarse al momento que
uno tiene. Cuando son chicos es cierto que es diferente porque necesitan mucho
más cuidados, pero después se adaptan.
Vena: –Si hablamos en
términos de resignación nosotros desde el vamos estamos resignando los fines de
semana, vivimos a contramano, nuestros días libres son lunes y martes, y lunes
y martes nadie se quiere ir a tomar una copa. Son acostumbramientos que uno
tiene y que son parte de la profesión. «
El hamlet de toscano
Desde que en abril
terminaron las celebradas funciones de Hamlet en Arriba de Rivas, Gabriela
Toscano se tomó el resto del año para descansar. Pero aquella experiencia
todavía perdura. "Íbamos a hacer 16 funciones y terminamos haciendo 130.
Fue realmente muy bueno. Un proceso muy largo el de Hamlet. Hicimos mucho
esfuerzo por sacarlo adelante y logramos nuestro cometido. Ganamos el ACE al
mejor espectáculo alternativo y a mejor actriz. Fueron dos años grabando para
la tele y después ensayando para Hamlet. Muy desgastante. Y ese esfuerzo me
llevó a no querer hacer nada este año. Pero al final era necesario volver
porque sino, en casa, ya me iban a echar porque me empazaba a poner loca
(risas). Viste como somos los actores cuando no trabajamos, empezamos a caminar
por las paredes..."
"es una
generación que trajo cambios"
Carlos Rivas | DIRECTOR
Lo que más me
interesó de Love Love Love fue el tema. Tengo casi la edad de los protagonistas
cuando termina la obra, que cuenta 50 años de vida en una pareja hippie,
despues en los '90 ya casados con hijos, y finalmente ahora, en 2012, cuando ya
están separados. Entonces es una forma de revisar autocríticamente a la
generación de Woodstock. Mi juventud es la misma de ese primer acto de la obra.
Y el balance lo hacen sus hijos ahora, que les preguntan qué fue lo que
hicieron y de algún modo los interpelan. Sin duda se trata de una generación
que trajo cambios revolucionarios en el plano de la sexualidad y de la mujer.
El momento en que la mujer irrumpió en la historia como persona y pudo gozar de
su cuerpo. Pero por el otro lado, fue (fuimos) la generación del mayor
narcisismo que se conoció y de un hedonismo a veces irresponsable, sin evaluar
la responsabilidad que eso conllevaba. Sobre todo cuando hay hijos de por
medio. Porque el cachorro humano es, de todos los mamíferos, el que más tiempo necesita
de sus padres. Las demás especies sueltan a sus presas mucho más pronto. El
humano es más vulnerable. Y uno tiene que saber que esos años de la niñez son
los años que más uno tiene que renunciar a otras cosas para cumplir como padre.
Por otro lado, para la adaptación a nuestro medio tuve una gran suerte porque
me pusieron en contacto con el autor y nos manejamos por mail. Es muy joven,
tiene 32 años. Y entendió perfectamente que yo dirijo obras argentinas. Y
entonces, si bien la historia ocurre toda en Londres es una obra para
argentinos, con actores argentinos y dentro de la cultura argentina.
"una movida muy
audaz de 'la señora'"
Fabián Vena tuvo un
2012 muy ocupado. Pero su intervención en La Dueña , el unitario protagonizado por Mirtha
Legrand que emitió Telefe, se llevó gran parte de las miradas. "Fue un
programa raro, con sus bemoles. La sola presencia de 'la señora' en la ficción
opacaba todo lo demás, se llevaba toda la energía. Y creo que todos los que
estábamos ahí fue más que nada por aparecer en la foto de ese evento. Son cosas
que admiro en muchos colegas y artistas: que estén dispuestos todo el tiempo a
poner en juego su trabajo en pos de un nuevo riesgo. En ese sentido, me pareció
una movida muy audaz de 'la señora'. Y de ahí tomó lo que fue. Después, el
personaje fue muy divertido también. Como hacer un gurú espiritual dentro de
esa familia. Y llevar un poco la carga del humor pero a la vez estar en una
trama siniestra de poder y dinero me permitió llevar el año de una manera
diferente."
Fuente: Tiempo Argentino. 12/01/2013
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